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Cinetosis, ¿cómo se come?

Escrito por  Danyboy Publicado en Chamaqueando Martes, 23 Enero 2018 09:07
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Si tu maestra de primaria nunca te dijo que por lo chueca, tu escritura se  parecía a la carretera de Oaxaca, fracasaste como alumno oaxaqueño.

Pues bien, los mareos, náuseas,  y otros malestares que se sienten al viajar por tantas curvas, subidas y bajadas de las carreteras de nuestro estado, en general se les da el nombre de cinetosis, y no son más que trastornos en el organismo producidos a causa del movimiento.

Coincidirán conmigo que tras la invención de  la pastillita mágica contra las náuseas que venden en cualquier parador sobre carretera, se acaba el problema, bendita pastillita, viajar entonces ya no debería ser nunca más tan nauseabundo, sin embargo, lean lo siguiente.

Parada obligada a mitad de camino.

-No sé si por ser domingo o por ser muy temprano, pero veo muy apagado el pueblo, este lugar nunca duerme- le dije a la señora de las memelas para romper el hielo mientras mi vista se clavaba  en un burrito artesanal que estaba sobre la mesa cargando dos canastos tejidos con palma.

-A lo mejor porque fueron a la misa- me contestó la señora, su rostro palideció y sus ojos se humedecieron, sus manos machacaron con más fuerzas el tomatillo, los ´ojos de venado´, como les llaman a esos diminutos tomates, no tardaron en convertirse en una exquisita salsa bajo los ímpetus del coraje y la impotencia, al menos eso percibí.

-Ahí vienen todos- me dijo, como diciendo que ahí estaba la respuesta a mi pregunta.

Una patrulla y una camioneta municipal venían sobre la carretera federal abarcando ambos carriles, casi todo el pueblo venía detrás de ellos, en lo alto traían una cajita blanca, no me quedaron dudas, se trataba del cortejo fúnebre de un menor de edad, de un angelito como acostumbran decir.

-Ah, hubo un accidente- exclamé.

-No, mataron a una pareja y la muchacha estaba embarazada- me contestó.

Al buen entendedor, pocas palabras, por eso la tristeza, por eso la indignación, enmudecí.

Hasta atrás venían de escoltas unos tipos con garrotes, tenían facha de policías rurales, los seguí con la vista hasta desaparecer, irónicamente, justo antes de llegar al retén militar que está en esa población, se dirigían al panteón municipal.

Acosador a bordo…

La semana pasada, una joven viajó de Oaxaca hacia el istmo en un autobús de Primera clase.

Al tomar su asiento, le tocó de compañero de viaje un señor de apariencia respetable, cruzaron palabras y ella cortó la conversación para descansar mientras se relajaba con música en los audífonos.

El sueño la venció y despertó al sentir la mano del tipo en su entrepierna, venían a la altura de Jalapa, ella se ruborizó y la sangre se aceleró en su sangre, el miedo la desconcertó y bloqueó su mente, de un empujón se quitó de encima al sujeto quien se hacía el dormido.

Al llegar a su destino, antes de bajar, tomó valor y advirtió a todos de lo que el sujeto le había hecho, intentó tomar fotografías del tipo pero éste, astutamente se tapó el rostro. Intentó obtener el nombre del sucio sujeto pero el conductor del autobús le dijo que tendría que poner su denuncia ante el Ministerio Público para darle seguimiento, el operador se mostró apenado, ´si tan sólo hubieras hablado mientras sucedía´ fue su excusa, según la publicación de la víctima a través de Facebook.

Por eso lo digo chamacones, con Dramamine se puede controlar la cinetosis producida por el movimiento, sin embargo, cuando en el camino nos toca ver o vivir amargas experiencias como estas que les conté, las curvas de Oaxaca son de lo menos por lo cual nos debemos preocupar.

De lo malo, lo bueno; lo colonial de nuestra capital y las hermosas playas de nuestro estado le borran el mal sabor de boca a cualquiera.

Por hoy es todo chamacones, nos leemos en la próxima edición.

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