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Edificios municipales de Salina Cruz en 1907

Escrito por  Fernando VILLALANA CABRERA Publicado en Crónicas de un puerto Lunes, 26 Octubre 2015 09:44
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En 1907 después de que el puerto de Salina Cruz fue inaugurado por el Presidente de la República general Porfirio Díaz el 23 de enero de ese año, la ciudad se había convertido en la más importante de todo el Istmo de Tehuantepec.  Después de haber sido una pequeña población de pescadores, ya era una ciudad y contaba con autoridades municipales cuyas actividades aumentaban al ritmo que el número de sus habitantes desde el año de 1900 cuando iniciaron las obras portuarias. La población, estaba formada por personas de todo el istmo, de otros estados de la república e incluso un gran número de extranjeros se establecieron aquí y para vivir ocupaban terrenos de la nueva ciudad.

Salina Cruz  que fue trazada al estilo propio de los ingleses; con calles y avenidas dotadas de amplias aceras y camellones, lotes bien planeados y manzanas marcadas con gran amplitud, tal como el día de hoy la conocemos al caminar por ella. Era, en ese año una ciudad en formación que nacía al mundo asombrada por el movimiento portuario que permitía a sus habitantes ver aquellos grandes barcos de ese tiempo y también a un activo ferrocarril que movían grandes cantidades de mercancías.

Los buques varados frente al puerto esperaban turno para cargar y descargar los productos con destino a otros horizontes de nuestro mundo. El movimiento natural de un puerto mantenía ocupados la estación del ferrocarril, el muelle y sus bodegas así como la casa redonda que auxiliaba en su mantenimiento a las máquinas que desplazaban con eficiencia las góndolas con mercancías. Los negocios florecían y las fortunas de los que invertían en los comercios de la ciudad aumentaban considerablemente.

A pesar de que se había dotado al puerto  de los servicios necesarios para su funcionamiento, en la ciudad sólo algunos disponían de lo más elemental. Un ejemplo de esta disparidad lo era la propia autoridad local, hasta ese año y tiempo después no contó con un edificio municipal, tampoco existían parques públicos para la recreación de sus habitantes. Así se demuestra en los comunicados y gestiones que los funcionarios de esta área de gobierno realizaron ante la compañía constructora del puerto y la ciudad, el jefe político de Tehuantepec y el propio Gobierno del estado.

El Presidente municipal de Salina Cruz en 1907 era el señor Guillermo F. Luna, quien preocupado por las carencias del municipio en los espacios que le correspondían, el día 12 de febrero se dirigió a la compañía Pearson que era la encargada de la propiedad federal en el puerto, para solicitar información respecto sobre los lotes destinados a edificios municipales y jardines públicos, así como los trámites a seguir para tomar posesión de ellos.

La compañía dio respuesta a la petición, en los siguientes términos:

“………Tenemos  el gusto de manifestarle que los lotes a que Ud.se refiere están comprendidos en la manzana número 31 y la manzana número 32 como plaza mayor……considerando esta nueva ciudad como parte de la propiedad federal, no está en nuestras facultades ceder a este H. Ayuntamiento que Ud. dignamente representa los lotes que desea, pero puede dirigirse por los conductos debidos a la Secretaría de Hacienda que es la que corresponde determinar en este asunto. Hemos creído que al Gobierno Federal sólo correspondía la iniciativa de proceder a la construcción de edificios públicos, que ya reclama la población, pero no dudamos que ante la exposición de los buenos deseos de este H. Ayuntamiento la misma Secretaría de Hacienda resolverá lo que crea conveniente”.     

Ante la respuesta vertida, el presidente municipal recurrió al jefe político de Tehuantepec señor Manuel Jiménez Ramírez el día 19 de febrero, enterándolo del asunto. Este funcionario al plantear al Gobierno del estado la inquietud de las autoridades municipales de Salina Cruz el día 22 de ese mismo mes, suplicó la intervención del ciudadano gobernador para que el ayuntamiento porteño contara con los lotes suficientes para construir sus edificios y parques municipales. Expuso, entre otras razones, que al convertirse Salina Cruz en un puerto importante para el país, la ciudad carecía de servicios que le permitieran servir a la comunidad, pues para hacerlo, el ayuntamiento rentaba a la empresa Pearson and Son Limited, una casa de trabajadores, reducida,  mal situada y nada decorosa, donde tenía establecida las oficinas de la presidencia municipal y juzgados locales; además, aducía, que la policía no tenía un espacio para el desarrollo de sus funciones, pues ocupaba un local tan estrecho donde se aglomeraban las personas detenidas, exponiéndolas a contraer cualquier tipo de enfermedades.

Eso sucedía por el año de 1907. Con el paso del tiempo la ciudad ya pudo disponer de sus parques y palacio municipal, aunque sobra  decirlo, los presidentes municipales al no contar con edificio propio rentaron espacios  muy reducidos como fue el caso de una casa que estuvo en el lugar que hoy ocupa las oficinas de Bancomer en la avenida Manuel Ávila Camacho. Finalmente, el actual palacio municipal fue inaugurado el 20 de noviembre de 1952 durante el gobierno del Lic. Miguel Alemán. En ese año fueron presidentes municipales el señor Alfredo Cortés Rito y después como interino Julián Cartas Castillejos.

Tiempo después cuando le fueron cedidos sus terrenos  Salina Cruz erigió sus parques como el “Miguel Hidalgo”, situado en toda la manzana que hoy ocupan, entre otros, el Hospital Civil y la iglesia de la Santa Cruz, así como la biblioteca Municipal. Este parque fue reduciendo su espacio paulatinamente con las nuevas construcciones ahí edificadas hasta desaparecer por completo. El otro, el parque “Independencia” se encuentra en el centro de la   ciudad frente al actual palacio municipal. En  una fotografía de los años treinta del siglo pasado se aprecia este espacio  con un hermoso kiosco que fue derribado para darle entrada a uno más “moderno”. En la actualidad existe otro pequeño parque, en una parte del terreno donde estuvo una torre que conocimos como “la inalámbrica”, ese parquecito fue inaugurado a finales del siglo pasado  con el nombre de “Ciudad de los niños”.

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