DINERO PARA LAS ESCUELAS, VINO NUEVO EN VASIJA VIEJA

En los últimos 4 meses Integrantes de la Sección XXII intensificaron el activismo para exigir la reconstrucción de escuelas dañadas por los terremotos del 2017 y 2018.
 
Arropados por comités o grupos de padres de familia, las protestas se multiplican y algunas de ellas llegan al bloqueo de carreteras o protestas en oficinas publicas lo mismo en los Valles Centrales, en la Costa y particularmente en el Istmo de Tehuantepec.
 
Apenas el 1 de Julio el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que con el inicio del ciclo escolar 2019 – 2020 pondrán en marcha el programa La Escuela es Nuestra en el que el gobierno de la republica entregaría recursos económicos a los comités de maestros, padres de familia y alumnos para la construcción reparación y mantenimiento de los planteles escolares.
 
Según el censo de la SEP, de los 145 mil 700 centros educativos de México, más de 45 mil requieren intervención inmediata. 30 por ciento de ellos presentan fallas estructurales y el 33 por ciento reportan construcciones atípicas o están fuera de norma.
 
Según los otros datos del gobierno federal, los sismos del 2017 dejaron un saldo de 20 mil escuelas dañadas en 11 entidades del país, pero la mayoría de los daños se concentraron en el estado de Oaxaca.
 
Poner en manos de docentes y maestros el dinero para la reparación de espacios educativos parece un gesto democrático, pero a la luz de las experiencias recientes puede convertir en un infierno la lucha por el control de las escuelas.
 
Las denuncias por fraude o robo de las cuotas de los comités de padres de familia se multiplican año con año, lo mismo que el contubernio que hay entre directores,  docentes y comités para condicionar la inscripción o la entrega de certificados a cambio de cuotas o multas que cada día son mas elevadas.
 
El diseño de las escuelas publicas cumple con los mas altos estándares de ingeniería y arquitectura, es por eso que el Sistema Nacional de Protección Civil recomienda las aulas escolares como refugios en caso de sismos o inundaciones. Con la desaparición del Instituto Nacional de Infraestructura Federal Educativa –INIFED- quien supervisará si las aulas nuevas que construyan los comités escolares cumplirán con las mismas especificaciones arquitectónicas?
 
Lo que parecer ser una simple pregunta técnica, en Oaxaca podría convertirse en una batalla campal por los recursos y duelo de impunidades entre el manejo del dinero y la entrega de resultados.

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