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El Zumbido del Moscardón

Escrito por  Alejandro Leyva Aguilar Publicado en El Zumbido del Moscardón Miércoles, 29 Junio 2016 17:11
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Dos reuniones con SEGOB y no hay soluciones al conflicto en Oaxaca con la CNTE y la Sección 22.
 
Y es que la mesa, es un instrumento estéril donde el diálogo es entre sordos que, en su estridencia, no escuchan el clamor de la ciudadanía de Oaxaca que pide, que exige PAZ.
 
Varios han alzado las voces en este conflicto que no tiene razón de ser, a menos que la razón sea la presidencia de México en 2018 para un tipo tan nefasto como la CNTE que es Andrés Manuel López Obrador.
 
No hay entonces un punto de coyuntura, una rendija donde se pueda meter el hilo que costure esta abertura entre la CNTE, sección 22 y SEGOB y como no la hay, es prudente y necesario buscar otras alternativas, aunque no sean las mejores o las más pacíficas.
 
Se puede ver, se puede oler en el ambiente, en las columnas nacionales, en las declaraciones de personajes de peso político, moral y social que muy pronto aparecerá por fin el ejército para aplicar la ley en un estado donde infringirla, es cotidiano.
 
No hay otra salida, la CNTE y la Sección 22 no le dejan al Estado Mexicano otra salida más que las armas porque el estrangulamiento que hacen de toda una población, es manifiesta intención de una confrontación.
 
El jodido, como siempre será el pueblo porque no hay suministros básicos (un huevo cuesta hasta 30 pesos), no hay combustibles, no hay comercio, no hay turismo, no hay trabajo y tampoco existe un pueblo que pueda aguantar tanto por la necedad de unos cuantos.
 
“Si un traidor puede más que unos cuántos, que esos cuántos no lo olviden fácilmente”, reza la canción “sólo le pido a Dios” de León Giaco. Unos cuántos millones de oaxaqueños no podemos olvidar lo que otros tantos nos hicieron en 2006 y lo que están haciendo ahora.
 
Pero el gobierno debe estar preparado para lo que viene, porque si llegamos al punto donde no hay retroceso, donde la fuerza pública meterá en orden con sangre a los sedicientes, entonces debemos pensar que aquellos, preparan también su batería de victimización de un movimiento que ha llegado al extremo que ellos justamente buscaban.
 
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Nacional y la Estatal que hasta la fecha no han emitido una sola recomendación al magisterio oaxaqueño por dejar a los niños sin clases y por afectar los derechos de terceros (hay que recordar que los maestros son funcionarios públicos a los que les paga el gobierno) deben estar bien presentes de la actuación del ejército en un eventual desalojo de los manifestantes en los diferentes puntos carreteros del estado y en la ciudad capital.
 
Porque los profesores y las organizaciones sociales infiltradas ambas por la guerrilla, específicamente el EPR, son capaces de matar a miembros de la sección 22 con balas reglamentarias para decir que fue el ejército.
 
A los profesores de la sección 22 y hay que dejarlo clarísimo no les importa la educación de los niños, mucho menos la muerte de dos o tres parias de los que llevan a sus marchas y plantones, tampoco les va a importar “sacrificar” a profesores con tal de que la lista de “mártires” crezca.
 
Buscan pasearlos, buscan la lástima de la comunidad internacional para que la presión desde fuera haga que deroguen la ley educativa y le devuelvan las canonjías perdidas a la sección 22 en el IEEPO y así, seguir vendiendo plazas, heredándolas y haciendo de la educación pública de Oaxaca un negocio más redituable que la educación privada.
 
No tarda el ejército en actuar en Oaxaca. No tarda y no hay otra salida justamente porque tanto la CNTE como la sección 22, nos han traído a ese extremo, uno donde no hay retorno.
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