Está aquí: InicioOpinionEscaparate políticoGOBERNACIÓN

GOBERNACIÓN

Escrito por  Felipe SÁNCHEZ JIMÉNEZ Publicado en Escaparate político Miércoles, 07 Junio 2017 08:50
Valora este artículo
(0 votos)

Un alto funcionario me asegura que la causa principal de que Oaxaca esté siendo arrastrada por la vorágine de la violencia, es la impunidad. La ley no se aplica porque, la mayoría de los que delinquen son protegidos por partidos políticos, altos funcionarios, organizaciones político-sindicales. La mayoría opera con métodos cuasi delincuenciales y buena parte de ellos se protegen a la sombra del cartel 22.
Esta práctica se empezó a exacerbar con Ulises Ruiz pero llegó a su clímax en el Gabinato cuando la alianza electoral se desvirtuó. “No fue coalición de partidos políticos con fines electorales, fue una liga de grupos de forajidos”, recuerda mi interlocutor y explica: en una alianza política hay entendimiento entre los partidos aliados; con Gabino fue “una especie de asalto en despoblado en el que cada banda arrebataba el botín”.
Bloquean carreteras, calles, oficinas públicas, matan agreden y ahora llegan al grado de secuestrar a los burócratas, no solo a los altos funcionarios.
La crudeza de esta vorágine de barbarie que ha ido creciendo alarmantemente desde hace dos sexenios, está reviviendo.
El sábado pasado fueron asesinadas y calcinadas cinco mujeres de San Juan Mixtepec, entre ellas una niña. Un crimen atroz que mueve la conciencia de la sociedad ante la pasividad del gobierno. El edil de esta comunidad, Antonio Gómez, culpó a sus eternos enemigos de Yosoñama con quienes enfrentan un añejo conflicto agrario que el gobierno no ha querido resolver desde muchos años.
LOS MIXES
Otro conflicto no menos conmovedor que flamea en este momento es la agresión armada de vecinos de Tamazulapam contra Ayutla, en la región Mixe. De igual manera, se evidencia el desgano del responsable de la política interna Héctor Anuar Mafud, por buscar apaciguamiento. Desde hace tres semanas surgieron las voces de alerta sobre el estallamiento de la violencia. Nadie hizo caso con todo y que el gobierno tiene una gran estructura para contener este tipo de conflictos. Presupuesto, delegados de gobierno, representantes de la Segego y hasta una junta de conciliación agraria convertida hoy en una entelequia. Me dicen que el titular, Encar Zamora se ausenta semanas enteras. etc.
El imperio de la ley está ausente a pesar de los muertos, heridos y secuestros provocados por la intransigencia de ambos pueblos. Tamazulapam se niega a deponer las armas. En Ayutla, hasta anoche, tenían secuestrados a 15 patrullas con sus policías.
Son hechos delictuosos que, cuando las aguas vuelvan a su cauce, deben ser sancionados. Olvidar que hubo muertos, heridos (incluyendo un policía del estado sorprendido a mansalva por los de Tamazulapam) y muchos agraviados más, significaría seguir avivando la impunidad.
Si falló la política interna, esperemos que no se frustre ahora la aplicación de la ley. Un profesor muerto, un policía que agoniza con un balazo en la cabeza, ocho heridos de bala, tres campesinas retenidas, una mujer diabética con serias complicaciones por haber sido secuestrada por los de Tamazulapam, deben ser acicate para que el gobierno aplique la ley.
Mucho se ha criticado la pasividad del responsable de conducir la gobernación en Oaxaca. Ya lo he dicho. Un buen secretario de Gobernación debe adelantarse a los hechos. Usar el poder para infiltrar los grupos delincuenciales Adelantarse a los planes de agitación social.
Resulta inexplicable que con la experiencia que abrevó en el mismo cargo con Diódoro Carrasco y luego con José Murat, Mafud no opere eficazmente. Un responsable de la gobernación, detecta los conflictos antes de estallar. Conoce a los protagonistas porque cuenta con información privilegiada y si carece de ella, la busca, la obtiene, si es necesario, de manera subrepticia. No debe ser una hermanita de la caridad, debe ser un político audaz con capacidad hasta de manipular a sus opositores al contar con datos que estos últimos han intentado ocultar a la opinión pública para no entorpecer su carrera política. El historiador Francisco Martín Moreno lo describe genialmente: “El secretario de gobernación calienta o enfría. Inserta o extirpa. Detona o apaga. Encarcela o excarcela. Premia y castiga” ¿Por qué a Mafud se le ve tan flemático?
Ni modos que diga que no sabe, por ejemplo, orígenes y causas de tanta sangre derramada en el caso de San Juan Mixtepec y Yosoñama.
En mayo del 2014, dije que basta releer las crónicas periodísticas del 2006 y años subsecuentes, hasta el 2010, para recordar que uno de los artífices del ambiente político violento fue el hoy senador chilango traído de Michoacán, Benjamín Robles. A sus aliados políticos les daba impunidad, a los que consideraba adversarios priistas, los dejaba aniquilar.
En esa fecha sucedió otro ataque similar y Antorcha Campesina señaló como responsable de aquel ataque armado contra el pueblo de Yosoñama, al influyente senador Robles. La historia se repite hoy. Antorcha, en voz de su dirigente Gabriel Hernández, dice que sus asesorados de Yosoñama, no tienen culpa en la muerte e incineración de las cinco mujeres como los dicen los de Mixtepec. Es decir, cada quien intenta lavar sus culpas.
En el 2014, Antorcha acusó de ese ataque a Adolfo Gómez Hernández dirigente de la Red Internacional de Oaxaca (RIO), Señaló también al senador Robles Montoya de tener compromisos con Gómez Hernández “lo que lo ha llevado a torcer la ley para dar impunidad a los de San Juan Mixtepec”. Lo estrambótico es que, tanto Antorcha como RIO, reciben subvenciones del gobierno, de acuerdo a las cuentas de la Sedesoh.

Lo delicado es que, por no castigar a los de Mixtepec, responsables de muertos y heridos de Yosoñama y viceversa, repiten constantemente los ataques. Denunciaron en aquella ocasión que el senador chilango estaba enterado con antelación de aquel ataque que dejó varias casas quemadas, robo de ganado y una persona lesionada por impacto de bala. La agresión se dio cuando un grupo de pobladores de Mixtepec, ingresó a la parte sur de Yosoñama.
La historia sangrienta se repite hoy. Yosoñama como San Juan Mixtepec, vuelven a los mismos señalamientos, a los mismos reclamos ¿Cuántos enfrentamientos, cuántos muertos más para que el gobierno atienda con seriedad este conflicto?
Si tienen los antecedentes, conocen a los incitadores de este caso concreto ¿por qué no hacer lo que un buen conductor de la gobernación debe? extirpar el origen para acotar la barbarie.

Visto 120 veces

Articulos Anteriores

Facebook