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PED HABEMUS

Escrito por  Felipe SÁNCHEZ JIMÉNEZ Publicado en Escaparate político Miércoles, 23 Agosto 2017 09:23
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Entre la gran decepción que causan, casi siempre, los discursos políticos que parecen prometedores (dixit, Gabino), el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, hiló ayer una prolongada pero precisa proclama sobre el Plan Estatal de Desarrollo.
Será dijo, el eje sobre el que caminará el desarrollo de Oaxaca y un instrumento que permita a los oaxaqueños recuperar la confianza porque el Plan tendrá como base la transparencia, la legalidad y la eficiencia de los funcionarios.
Pidió un trabajo profesional para que la eficiencia y los resultados en los tres niveles de gobierno deriven en certeza y confianza.
Murat Hinojosa puso énfasis en la eficiencia. Dijo que toda norma no es válida si no hay eficacia. Este es el reto del gobierno. No bastan los planes y los diagnósticos si no hay resultados.
Instó al Congreso local evaluar cada seis meses el avance del PED y anunció comités técnicos ciudadanos para medir los resultados.
En presencia de todo su gabinete, representantes de los poderes judicial y legislativo así como de la sociedad civil, el Ejecutivo lanzó una advertencia para sus colaboradores: La ineficiencia no tiene lugar en este gobierno por lo que haremos ajustes en el equipo cuando sea necesario. Y en una especie de sentencia, recalcó: “lo único que vale en la vida son los resultados” y este Plan “sin hechos no sirve”.

BASURA POLÍTICA
En nuestro Oaxaca mágico, desde los tiempos del güero CHPT como presidente municipal y el gobernador José Murat, empezaron a hacer política con la basura. Fue cuando, por primera vez, un grupo político cerró el tiradero en terreno de Zaachila. En respuesta, el entonces presidente municipal, ordenó estacionar camiones pestilentes cargados de basura frente a las oficinas de la CNC, organización a la que aquel edil señalaba como promotor del cierre del muladar.
Así empezó este método que hoy es práctica común, mejor elaborado como instrumento para dirimir diferencias entre grupos que disputan control político. Hoy, el procedimiento lo utiliza el partido Morena a través del incendiario “demonio de Tasmania”, Flavio Sosa.
En las redes sociales circulan denuncias que, lamentablemente, no han tenido más que el efecto mediático. Señalan como uno de los promotores de tanta violencia en las colonias alrededor del tiradero de basura, al propio Flavio, coludido con la presidenta municipal de Zaachila Maricela Martínez Coronel y su tío José Coronel. Ambos lucran económica y políticamente con la desgracia que iniciaron del temerario “Don Panchito” y su hijo.
Las víctimas de tanta violencia son gentes ajenas al conflicto pero sufren por doble partida.
1.- Aunque no todos fueron seguidores del sanguinario “panchito”, de su hijo y su pistolero “el congo”, los acusaron de pertenecer a la organización “14 de junio”, les quemaron sus casas. Este procedimiento para generar terror, dicen los afectados, tiene el sello personal del “demonio de Tasmania”.
2.- El demonio sembró terror para que dejaran sus terrenos que pagaron al comisariado de bienes comunales de Zaachila, José Coronel, entre 40 mil y 100 mil pesos. Ahora este individuo se frota las manos, junto con Flavio Sosa y la presidenta municipal porque están volviendo a vender los lotes de donde salieron despavoridos en medio del terror que sembró el piromaniaco “demonio de Tasmania”.
EL CHANTAJE
Estos son puntos que derivan únicamente en lo lucrativo. Lo más complicado es la estrategia que han planeado Flavio, la alcaldesa y su tío el comisariado de bienes comunales. Quieren estirar la liga a lo máximo, es decir, atizar el conflicto para que el gobernador ceda a pretensiones políticas del partido Morena y sus personeros. Esto quedó probado en una llamada interceptada del sistema de radiocomunicación que utilizan sicarios de Flavio, para vigilar los accesos a esas colonias e impedir el retorno de los activistas de la “14 de junio”, que, según indican, sirve al PRI.
La tarde del pasado día 19, cuatro patrullas de la Policía del Estado, interceptaron a cinco pistoleros al servicio de Flavio y sus secuaces, entre ellos a Jesús Morales Niño con vestimenta paramilitar y pistola de grueso calibre. Cuando los detuvieron, un grupo de “halcones” (vigilantes, al estilo del narco) transmitieron por radio, la orden de cerrar la carretera y dieron una consigna temeraria: “agarren a todo uniformado que vean para que su entrega sea a cambio de que el jefe (Flavio) pueda negociar con el gobierno”.
Cabe la pregunta ¿Qué quiere negociar el incendiario demonio de Tasmania?
Desde radio-receptores, los “halcones” repetían la orden de bloquear la carretera y la entrada al basurero para exigir que suelten a “El colombiano”. Con este mote identifican al presidente de las colonias asentadas alrededor del basurero. Su estrategia de movilización fue rápida y surtió efecto. El gobierno soltó al sicario no obstante el delito que significa portar pistola de grueso calibre. Los que conocen a este sayón, me dicen que es “peor que el matarife apodado “El congo” y que sirve incondicionalmente a “don Panchito” y a su hijo.
SE CAYÓ EL ARBOLITO
El presidente municipal de Tlacolula, Fausto Díaz Montes, fiel a su naturaleza rapaz, intentó lucrar con la crisis de la basura que padece la capital. Dispuso con autoridades de Tanivet, un nuevo tiradero pero anexo al reclusorio lo que generaría un serio problema de salud pública.
Para el negocio se asoció con Sergio Quintero, dueño del predio, con Enrique Bernal, funcionario de Sinfra, y como operador puso al regidor de agencias y colonias, Nobel Jiménez Maldonado. Este último es pariente del edil Fausto Díaz, su principal asesor e impulsor de los negocios de la familia.
Todo iba bien y hasta empezaron a llevar camiones de basura de la capital a Tanivet. Este pueblo se levantó y atajaron el negocio de don Fausto Díaz. Su intención era negociar con el dueño del predio y con el gobierno del estado.
Ante la protesta airada, ayer ordenaron levantar la basura y regresarla a la ciudad con los mismos camiones, Y allí anda peregrinando la pestilencia de los detritus ambulantes, en tanto el incendiario Flavio Sosa y su partido MORENA, se apiadan de los oaxaqueños y reabran el tiradero de Zaachila ¿Hasta cuándo?

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