NEÓFITOS

La nueva realidad política derivada del reacomodo de la clase en el poder a partir del ascenso del partido Morena a la Presidencia de la Republica, confirma que algunos pagarán caro su noviciado y sus ambiciones.

        Eso sucede con algunos políticos como Salomón Jara, Benjamín Robles, Carol Altamirano, Juan Iván Mendoza y el cuasi fallido diputado Ericel Gómez. Aunque los tres primeros cargan un gran costal de artimañas, en el caso de la defensa a ultranza de la permanencia del Consejo de la Judicatura en Oaxaca, los hizo verse imberbes, demasiado ambiciosos ¿O fue una jugada para “engañar con la verdad” a sus nuevos aliados y al propio Presidente electo AMLO?

        Se vieron más que cándidos al defender lo indefendible. Eso significa su intento de desconocer el decreto del Congreso del estado que reformó la Constitución para desaparecer “por improductivo y oneroso”, el Consejo de la Judicatura y crear la Junta de Administración, Vigilancia y Disciplina del Tribunal Superior de Justicia del estado.

        Además de las burlas de los conocedores, se ganaron el mote de pánfilos cuando les dijeron que no podían obstaculizar en Oaxaca, uno de los puntos sobresalientes que plasma en su Proyecto de Nación el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador. En el punto uno de su plan para modificar las estructuras del poder judicial, federal o local, sugiere: “Suprimir el Consejo de la Judicatura federal y crear, en su lugar, una Sala más dentro de la Suprema Corte, totalmente dedicada a las funciones del Consejo. Esto con el objetivo de generar ahorros administrativos y, al mismo tiempo, evitar injerencias de los otros dos poderes sobre el judicial”.

       Así dice textualmente el plan de AMLO en el ramo de impartición de justicia, pero la estupidez de los legisladores mencionados los llevo a externar una sarta de sandeces. Su plan convenenciero que era amarrar alianza política con Ericel Gómez y su sobrino Alfredo Lagunas con seis magistrados incondicionales, los sumió en el fango del ridículo. El pacto lo planearon desde que Ericel vendía la idea de que sería el coordinador de la mayoritaria bancada morenista en el congreso local. Hoy, su castillo de naipes parece derrumbarse.

        Por ejemplo, el chilango Robles, nuevamente legislador por Oaxaca, dijo: “la desaparición del Consejo de la Judicatura, implica un retroceso en el andamiaje jurídico de un verdadero estado de derecho”.

        Carol Altamirano, diputado por el PAN que saltó al PRD y ahora su curul tiene el sello del Morena, no midió el tamaño de su estolidez al decir: “…desaparecer Consejo de la Judicatura significa retroceso democrático”.

        El senador electo, Salomón Jara, irreflexivo, hasta hizo editar un video donde desmiente al mismo AMLO al decir que “Morena no comparte la desaparición de la Judicatura porque significaría suprimir la vigilancia del desempeño administrativo y financiero del Poder judicial”. El tamaño del arrebato es colosal cuando en su Proyecto de Nación, AMLO dice lo contrario.

        El PANista Juan Iván solo repetía la consigna que los puso en vergüenza cuando el Poder Judicial de la Federación concluyó: “…resulta jurídicamente inadmisible (la NO desaparición que pedían) pues, por un lado, la desaparición del referido Consejo constituye un acto consumado para efectos de la suspensión, respecto del cual no puede otorgarse la medida cautelar…”.

        Y no fue todo. En la resolución se lee: “los integrantes del extinto Consejo de la Judicatura no pueden continuar en su cargo, pues, aun cuando el decreto controvertido puede seguir surtiendo efectos, el órgano al que pertenecían ha dejado de existir”. 

                              EL COMPLÓ

        La controversia que menciona la firmaron el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, Alfredo Lagunas Rivera y un grupo de magistrados y ex consejeros del Consejo, incondicionales decididos a romper reglas políticas y jurídicas con tal de mantener su coto de poder que significaba el Consejo de la Judicatura, principalmente para Alfredo y su comadre Leandra Ortega y su compadre Rogelio Gabriel Morales con 6 magistrados “espurios”. Tenían la promesa de que serían inamovibles en sus cargos. Hoy, de acuerdo a las reglas del sistema, pronto quedarán en el desempleo.

En abril pasado planearon un compló para tomar por asalto el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y que hoy llaman de Justicia Administrativa. Cuentan que encabezados por Alfredo Lagunas intentaron imponer como nuevo presidente de este tribunal al magistrado Manuel Velasco sin, siquiera, consultar al Ejecutivo. Les falló el albazo que fraguaron en el restaurante Los Chavales a instancias de Lagunas.

                      A LA BAJA

        En el mundo político de Oaxaca pocos han reparado en la silenciosa pero efectiva desfiguración de uno de los grupos caciquiles de mayor permanencia y de indiscutible poder ante sucesivos gobernadores. Me refiero al grupo que encabeza el político editor Ericel Gómez Nucamendi, diputado en diversas ocasiones y con posiciones políticas de primer nivel para sus adeptos, desde los años 70.

        Con Gabino Cue, fue diputado y líder de la bancada del MC, se adjudicó una docena de puestos clave para sus adeptos, entre ellos sus sobrinos, Alfredo Lagunas presidente del poder judicial y Noe que fue administrador municipal en San Antonio de la Cal. Hasta la fecha no han rendido cuentas claras.

        Su estrella brilló en sucesivas administraciones gubernamentales, del partido que fuera. Hoy que López Obrador y su partido Morena, se consolidan como poder político hegemónico en el país, el futuro también pintaba de maravilla, sin embargo, parece que los astros ya no se le alinean. Todo indica que no será diputado, la Judicatura desaparece, sus sobrinos son investigados y sus empleados lo emplazan a pagos retroactivos.

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