GRATITUD

El único Senador de la República afín al gobernador priístaAlejandro Murat, es Raúl Bolaños Cacho Cué, pero ¿Qué pasará ahora que los maniobreros dueños del Partido Verde anuncian su divorcio del PRI?

        Le pregunté y me respondió que es muy apresurado hablar de un rompimiento. La declaración de Arturo Escobar en el sentido de que el Verde se unirá hoy al partido Morena con sus diputados y senadores, fue mal interpretada. 

        Bolaños comenta que la declaración de Arturo Escobar fue tomada fuera de contexto. Que lo que quiso decir es que juntos, los partidos Morena y Verde, trabajarán para impulsar leyes y acuerdos que convengan al país. Esto no quiere decir que haya un rompimiento con su aliado histórico, el PRI. 

        En mi caso, dice Bolaños, seguiré fiel al partido Verde que fue el que me abanderó para ganar el Escaño. Soy un hombre agradecido y jugaré con la camiseta verde para buscar lugares en las distintas comisiones, pero siempre apoyando las gestiones del gobierno priista de Alejandro Murat. Querer jugar solo en la cancha del PRI me significaría espacios muy acotados. Allí hay muchos dinosaurios y yo busco gran movilidad política.  

                                LO MISMO

       La esperanza del cambio se ha esfumado. Lo confirman hechos muy patéticos del nuevo gobierno en ciernes de López Obrador.

La liberación de la Elba Esther (la mujer más odiada entre la clase política abusadora) y su anunciado retorno al control del SNTE; la impunidad para el sempiterno líder minero motejado Napito y su estafa de 500 mdd a cuestas; el “usted disculpe” para Morena pese al despojo millonario contra los damnificados del temblor. Ni siquiera una sanción administrativa. Está también la exoneración de la PGR y de la Corte, para políticos procesados, entrantes y salientes. Pero hay una cosa más aberrante, calificada como “algo estúpido” en el mismo Congreso. Los gritos de los legisladores alabando a López Obrador. Si antes se sospechaba de la supeditación de los poderes legislativo y judicial al Ejecutivo, la nueva actitud de los “levantadedos” del pejismo, reafirman que no hay separación de poderes.

Ni lo habrá en el gobierno “de la esperanza”. Iluso el que no acepte que cada pueblo tiene el gobierno que merece. Y si al Peje le dieron todo en las urnas con el voto parejo, así será. Ya lo demostraron con los gritos de sujeción a López Obrador. En el coro de los legisladores morenistas parecía escucharse: “es un honor servir a López Obrador”.

Con tantas exoneraciones de la PGR y del poder judicial para políticos de hoy y de ayer, y el legislativo con tantos aplausos y supeditación evidente, es claro que quedan a los pies del gobernante en turno ¿y la esperanza?

                          REALINEAMIENTO

La movilización del cartel 22 el uno de septiembre fue muy reducida -afortunadamente- en Oaxaca. Es que los mandos formales se fueron a la CdMx desde varios días antes para unirse a sus huestes de la CNTE y hablar con AMLO para recordarle: “lo apoyamos con el compromiso de echar abajo la “mal llamada” Reforma educativa.

Un maestro bien enterado me dice que sus replanteamientos fueron escuchados a medias. Es decir, la Reforma será revisada, no aplastada.

Los discursos de AMLO igual que los planteamientos del virtual titular de la SEP, Esteban Moctezuma, no convencen a las corrientes duras de la CNTE, principalmente del cartel 22 donde los capos ya se frotaban las manos con la idea de recobrar el control del IEEPO y su presupuesto de más de 35 mil millones de pesos.

                       EN SERIO

En la añoranza del inmenso poder que tenían con el IEEPO en sus manos, los jefes de las distintas tribus del cartel 22 y de todas sus organizaciones “sociales”, empezaban a hacer cuentas alegres. Sus pretensiones se esfumaron cuando les informaron que la lucha contra la corrupción del presidente electo no es solo un ofrecimiento de campaña.

Cuentan que todo indica que en el caso específico del combate a la corrupción va en serio. López Obrador, al menos en este renglón, está firme. No se le ha escuchado, como en otros temas, decir igual una cosa que otra. Ejemplo de ello es el siguiente trascendido.

 

Dicen los que saben que Andrés Manuel López Obrador citó a cinco de sus más cercanos colaboradores hace unos días y les soltó de pronto, palabras más, palabras menos: “Aquí no se podrá robar, ni 100 pesos, ni 100 millones de pesos, es lo mismo, es robar. Así que piensen de una vez qué es lo que quieren hacer, porque va en serio, y si no creen poder cumplir con esto, es momento de decir adiós”. Sus cercanos, como Marcelo Ebrard, Alfonso Romo y Julio Scherer asintieron. Acordaron respetar el mensaje y la línea que dictó esa noche el presidente electo, faltaba más. Nuestras fuentes dicen que va en serio, corrupción cero. Y bajo advertencia… esperan el efecto cascada.

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