LA UABJO, DISYUNTIVA

Caja de resonancia de todo cuanto acontece en nuestro país y el mundo, la Universidad Autónoma Benito Juárez, está hoy en una disyuntiva. Desaparecer o emerger de la triste situación en que la han sumido políticos perversos con la fuerza bruta de sus grupos de porros. Normalmente son exrectores y sus respectivos padrinos incrustados en los sucesivos gobiernos.

       La brutalidad de sus acciones, incluyendo narcomenudeo, ha merecido que nombres de algunos de estos bárbaros aparezcan en esa especie de lista de sentenciados a muerte que firman supuestas organizaciones del crimen organizado. Pero nada los inhibe. Siguen con el tráfico de matrículas -hasta 250 mil pesos por inscripción-, la protección al narcomenudeo, la venta de calificaciones, especialmente en la Escuelas de Leyes, el acoso de estudiantes, etc.

          Es la única Universidad pública que ha soportado acciones tan punibles como el incendio del emblemático Paraninfo y demás construcciones hispánicas del simbólico Edificio Central. Sus portones de madera tallada quedaron carbonizados en uno de los ataques más salvajes de algunos grupos que se dicen “universitarios”. No puede ser casual que el edificio más representativo esté arruinado por la propia mano de los que parecen tener como consigna la destrucción de lo que fue llamada máxima Casa de Estudios. Entrar a este inmueble produce abatimiento y más entre los que se formaron en esta institución. Baños pestilentes, plafones destrozados, ahumados, vidrios destrozados, peor que la más inmunda de las cárceles de los criminales más protervos.

        Lo más inexplicable para los universitarios es que luego de sus destrucciones, vean a los cabecillas de estos vándalos dialogando con el gobierno en demanda de impunidad.

        La incógnita es hundirla o rescatarla. Las hordas insisten en mantener, aunque fuera sobre sus ruinas, su poder en el campus universitario. En contraparte, el gobierno federal y estatal, ha dado dos señales para su rescate.

        Hay diez universidades públicas en franca quiebra moral, académica y económica, entre ellas Oaxaca. Las de Zacatecas, Estado de México, Morelos, Chihuahua, entre otras.

        En la de Oaxaca, el gobernador Alejandro Murat ha dado un paso decisivo para su rescate. La semana pasada, estuvo con el Rector. Eduardo Bautista Martínez en una de las preparatorias más aguerridas. En un evento que resultó simbólico porque, según dijeron, nunca un gobernador había estado en esas instalaciones, anunció cerca de 215 millones de pesos para reconstruir los edificios dañados más por el ataque de porros que por los temblores. 

                                 HONESTIDAD

        Dicen los enterados que además de los recursos del Fonden para la Universidad, Alejandro Murat anunció 15 millones de pesos más de fondos estatales para hacer una bolsa d mayor. Lo novedosos es que vigilarán para que este dinero no sea desviado como ocurrió en administraciones anteriores. El rector Bautista Martínez pidió que el recurso sea aplicado directamente por las instancias del gobierno para que la reconstrucción sea cabal.

                         NO AL PORRISMO

         El apoyo estatal y el anuncio del presidente electo López Obrador, son signos alentadores para la Universidad de Oaxaca.

          Emblemáticos sostenedores del porrismo en la UABJO como los exrectores motejados los Chapos, la Copetona, la Loba, etc., han insistido en el apoyo de López Obrador. Excepto la última que tiene como sostén a políticos locales, todos insisten en acercarse a AMLO para lo mismo: mantener sus cotos de poder.  Desde la campaña Lopezobradorista le ofrecieron contingentes universitarios y recursos para conservar sus bastiones de poder al interior de la Universidad de Oaxaca. Ese era su objetivo, por lo que se avizoraba la permanencia del porrismo y los cotos de poder en el campus universitario.

        Sin embargo, parece que la idea de AMLO es otra. Hoy que el porrismo embiste peligrosamente con la intención de desestabilizar la UNAM, su discurso permite ver otras intenciones.

       El presidente electo cuestionó la operación de grupos de choque y de infiltrados en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como de intereses creados para desestabilizar. “Nada de estar desde el gobierno organizando grupos de choque. Eso se termina por completo”, anunció.

        Indicó que en su mandato tampoco se alentarán actitudes de ese tipo, además de que se terminará el espionaje político. “No queremos porros en las universidades. Ya son las últimas”, resaltó.

        “Estoy en favor de los jóvenes que se están manifestando en contra de estas acciones ilegales, reprobables, de utilización de la fuerza para afectar y golpear estudiantes. No creo que eso deba permitirse…”.

        Estos son signos que dejan ver que hay voluntad política para el rescate de nuestra Universidad, una de las más emblemáticas del país, surge un ocho de enero de 1827 como Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca en la capital del estado, sobre la calle de San Nicolás, hoy Avenida Independencia. Varias figuras prominentes en la vida política de México han sido ex alumnos de la UABJO y de su predecesor, el Instituto de las Artes y las Ciencias, entre ellos dos presidentes de México, Benito Juárez y Porfirio Díaz.

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