UNDEN EL TECNOLÓGICO

¿Hasta dónde pretenden llevar sus consignas destructivas los oscurantistas de la Sección 22? ¿Quieren destruir, hasta sus cimientos, el sistema de educación pública? Ahora sus misiles destructivos apuntan hacia el Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO). Pretenden  control absoluto del personal sindicalizado y acabar con lo que queda de la academia. Con sus hechos muestran su determinación para acabar con esta que era una de las pocas instituciones de educación superior rescatables en Oaxaca. 

        Desde que la antítesis de la educación pública, Erangelio Mendoza y su cuñado Gerardo Silva, abrieron las puertas del ITO a lo más demoledor del cartel 22, esta institución empezó a ser socavada. 

      El Cartel 22 vive para generar desorden por todos lados, para muestra su misma cuna donde se “forman” los futuros maestros, la Normal Superior. En esta decadente institución los alumnos son juez y parte. Se autonombran“maestros” y hasta dicen que imparten clases. Esta inventada dualidad de alumno-maestro, les da acceso a estar becados por ser alumnos y a la par cobrar como maestros. Que muchachitos tan listos. No hay quien regule a la ENSO, no acatan ninguna instrucción ni norma, ellos imponen sus planillas de profesores, hacen y deshacen a capricho y encima exigen al gobierno les pague a sus asesores que ni reconocidos están.  

        ¿Y quién les permite hacer tanto desmadre? Sus tutores del cartel 22, esos que no les enseñan pedagogía sino lecciones de certidumbre dogmática para convencerlos del derecho a ser maestros sin estudiar. Obvio, les lavan el cerebro para poder manipularlos.

       Lo mismo hacen en este momento con algunos maestros y estudiantes del ITO. 

        Su intención es sembrar  dogmas en esta institución. Es decir anteponer los intereses político-sindicales a los de la academia. No perdonan que algunos maestros y alumnos conscientes no acaten sus instrucciones. Cuando ellos determinan paro de labores (que es algo  muy frecuente) en el ITO seguían trabajando, dando clases. Esto es algo que no pueden permitir los capos del cartel 22. No toleran que algún maestro anteponga la academia. Eso deja en mal a los que les gusta cobrar sin trabajar. 

        Usaron a su delegada sindical Gema Leyva Aguilar para acabar de sembrar la anarquía en el ITO. Aprovecharon también la mansedumbre del director “ausente” Juan Cruz Nieto, para sembrar  desgobierno y flojera 

      ¿A quién le desagrada cobrar sin trabajar? A nadie. Por eso prendió con rapidez el ofrecimiento del sindicato de apoyar a los más holgazanes, faltistas e indolentes.    Maestros, empleados y hasta alumnos, entraron a la dinámica del desbarajuste. Así acabaron de hundir al Tecnológico. Afortunadamente aún hay maestros y trabajadores sensatos, están  en las aulas haciendo su labor.  Personal consiente, responsable y solidario con alumnos y padres de familia. Me dicen que no todo está perdido, aún hay personal con moral y ética que saben que el pago se recibe por un trabajo realizado. 

       El Tecnológico hasta hace unos 15 años, antes de que cayera en manos del Cartel 22, era una de las instituciones educativas de mayor prestigio, reconocida como uno de los mejores centros de educación superior del Estado. Tuvo logros y reconocimientos a nivel nacional,  cumplía con su misión de ser “un instrumento de desarrollo de la comunidad, con el compromiso de formar profesionistas de excelencia, capaces de responder de manera eficiente y específica a las necesidades con calidad, productividad y con una visión nacional e internacional para el presente y el futuro”. Egresaban técnicos reconocidos pero llegó la barahúnda del Cartel 22 y vean lo que es y a lo que puede llegar.

           Dado el apocamiento del director que “está y no está”, los agitadores profesionales lo han convertido en su villano favorito. Piden que Juan Cruz Nieto  sea destituido y dicen que su base sindical desde el 2015,  lo desconoce.

       Esta convertido, dicen, en una especie de pelele. Lo zarandea la delegada sindical, los asustan los capos del cartel 22, mientras,  el ITO se derrumba.  Lo acusan de nepotismo, corrupción y de ejercer violencia física y verbal contra la secretaria general de la delegación sindical D-II-11 Gema Leyva Aguilar. Esta dama, dada su tendencia rijosa y grosera,  ha tomado las diferencias con el director del tecnológico de manera personal. Es tan belicosa que ella misma vandalizó las oficinas sindicales y administrativas del ITO para meter en mayores conflictos a Cruz Nieto. Dicen que quiere pasar como agerrida“Adelita” del cartel 22, como lo fueron en su momento la Carmen Jicayán, Norma Cleyver, etc. 

       En una segunda ocasión, la tal Gema, arremetió  contra los directivos de la institución, lesionando al propio director Cruz Nieto, así como a los sub-directores Académicos, de Planeación y Vinculación y de Servicios Administrativos. 

        La golpeadora está cumpliendo perfectamente su labor. Incluso, dicen, se ha ganado la admiración del propio capo mayor Eloy López Hernández. Dado que Gema no ha podido hacer rodar la cabeza del director, advierten que el cartel 22 “echará toda la carne al asador” incluyendo la clausura del Tecnológico y, obviamente, bloqueos. 

        Lo aberrante de esto es que hay maestros y hasta alumnos que apoyan el cierre del Tecnológico “hasta lograr la destitución del director”.  El complot para enterrar definitivamente a esta institución es aprovechar el descontento  en la Normal Superior y el coraje de los maestros jubilados. Quieren  utilizarlos en una estrategia para generar descontento, violencia e irritación en la ciudadanía.

        El ITO conmemora 50 años de existencia -de más a menos-  pero lejos de celebrar está en lamentos.  No es para menos. El cartel 22 ha puesto una bomba de tiempo  y está a punto de estallar.