La Caravana Migrante, el éxodo centroamericano.

Hola que tal chamacones y chamaconas, finos lectores, hoy hablaremos de los miles de hondureños que están atravesando nuestro país en busca del sueño americano y de las reacciones que hemos tenido como sociedad y las de nuestro gobierno federal.

Como todos sabemos, el tema de la migración y el respectivo drama que la acompaña no es nada nuevo, se ha dado desde la aparición del hombre en la tierra y su posterior expansión hacia todos los continentes. Desde la expulsión del Jardín de Edén cuando no existían las fronteras, si queremos oír datos bíblicos, desde el éxodo de los israelitas; y es un fenómeno que se ha repetido en cada civilización por la que ha pasado la humanidad y que casi siempre se ha dado en dirección hacia las potencias económicas del momento.

No es extraño pues, que existan expresiones artísticas, políticas y socialistas incitando al marginado a aventurarse a un sueño que le ofrezca una vida mejor. Por otra parte, a veces no se necesita influencia alguna para tomar la decisión de emigrar, pues el mismo instinto de supervivencia obliga a los individuos a buscar o trazar otras rutas para no perecer, ya sea de hambre, por conflictos sociopolíticos, modelos económicos fracasados, por cambios climáticos o por los embates de la madre naturaleza.

Sin embargo, para emigrar se deben buscar las mejores formas para disminuir riesgos y no exponer a vejaciones a los seres más vulnerables como son las mujeres y los niños, bueno, a no ser que sea esa la estrategia para ir abriendo camino, es a consciencia.

En nuestros tiempos, para una migración segura, recomiendan en primera, seleccionar el lugar a dirigirse, investigar acerca de los permisos correspondientes, aprender un oficio, tener en cuenta los idiomas, visitar al médico para una revisión general de la salud antes de partir, hacer cálculos del dinero con el que se cuenta y prepararse emocionalmente para los cambios por venir. Esa sería la mejor manera de emigrar, la ordenada con un status formal. Por otra parte, está la migración ilegal mis chamacones, sin papeles, sin permisos, burlando los cercos fronterizos. Las cosas por su nombre, toda vez que soñar con un mundo sin fronteras a estas alturas es utópico, un sueño guajiro, y si a ese tipo de migración le agregamos violencia, nos da como resultado una migración ilegal vandálica, que es la que finalmente incomoda a cualquier país y sus ciudadanos, ya sea como paso o como destino final.

Luego entonces, el drama migratorio es directamente proporcional a la forma en que se hace. En México, por ejemplo, se ha dado una migración formal e ilegal a discreción hacia los Estados Unidos que incluso con el paso de los años se ha catalogado como un fenómeno de invasión gradual, sorteando obstáculos como el río, el desierto, canales pluviales, la barda fronteriza y hasta por la mismísima aduana con trucos realmente ingeniosos. En ese sentido, los mexicanos han tenido, si no fácil, sí más cerca el paso hacia los Estados Unidos, aunque también nos ha costado muchas vidas en los intentos.

Caso contrario al fenómeno de la Caravana Migrante centroamericana que hoy sigue avanzando hacia el norte, ellos fijaron sus ojos en los USA, pero para lograrlo tuvieron que atravesar un par de fronteras, incluyendo la nuestra, y pensar que les falta la más pesada. Tendría que hacer efecto el conjuro de magia negra que le hicieron el sábado pasado a Donald

Trump durante una convención de brujas en Brooklyn, N.Y., para que este muera y los hondureños coronen su sueño sin traba alguna, mientras eso no suceda, la reacción o el recibimiento que les espera en nuestra frontera norte con E.U. es de gran expectativa. Hasta el momento, los gobiernos de los países en donde la caravana pasó vejando toda autoridad, han actuado hasta cierto grado dentro de lo políticamente correcto.

En la frontera sur de México, por ejemplo, se invitó a una parte de la caravana a retornar voluntariamente, a otros se les invitó a rellenar formatos solicitando permisos, visas o asilo, y a los más ´listos´ se les dejó seguir su camino. Por eso lo digo, México se mostró respetuoso de los derechos humanos, aunque por eso ahora a nuestras fuerzas militares y policiacas las tilden de incapaces, por no detener la caravana, pero es mil veces mejor eso a violentar los derechos o derramar sangre de inocentes.

Hoy, lamentablemente los mexicanos están siendo sometidos a un juicio muy duro por parte de los centroamericanos por su postura ante el fenómeno migratorio que emprendieron. No es culpa de los mexicanos estar geográficamente pegados a los Estados Unidos ni tampoco de tener una república soberana, además de que muchos de los prejuicios existentes hacia el migrante centroamericano tienen base en el historial delictivo que han dejado a su paso criminales que se hacen pasar por migrantes, tal y como nos tachan a los mexicanos en Estados Unidos por compatriotas que han delinquido en la Unión Americana.

De ahí en fuera, Todos Somos Migrantes, aunque haya unos mejor portados que otros, de ahí la empatía o apatía según el caso y México no los dejará morir solos, estoy seguro que a su paso encontrarán mexicanos generosos que por lo menos agua y un taco les brindarán, porque digan lo que digan, aunque estemos igual de amolados , México es una nación grande y de buen corazón.

Nos leemos en la próxima edición.