La indignación moral y el degenere.

Ya pudimos contra Texcoco, exclamó el pueblo sabio.

Slim, me torciste una recarga de 30, pues te tuerzo con tu aeropuerto, dijo otro.

 

Cuando una muchedumbre, masa o gentío pasa a ser un agente de producción biopolítica y que a la hora de abordar asuntos políticos presenta una voluntad viciada, confusa, sin juicio, irracional y con evicción, es cuando estamos frente a una degeneración de la democracia, y tal como sucede con la monarquía que se degenera en tiranía o la aristocracia que cae en oligarquías, así mismo la democracia puede llegar a degenerarse en el peor de los sistemas políticos, en el último estado de degeneración del poder, a saber, la oclocracia.

Un sistema democrático de esa índole, degenerado, carece de capacidad de autogobierno y por ende no conserva los requisitos necesarios para ser considerado como ´pueblo´, aunque sean muchos.

Hola que tal chamacones y chamaconas, finos lectores, justo cuando buscaba respuestas a algunos temas que últimamente nos tiene divididos como país, me envían el planteamiento con el que inicio estas líneas y que no pude contenerme las ganas de compartirlo con ustedes.

Mucho cuidado debemos tener los mexicanos de no ser engañados y caer en una falsa democracia. Pese a los malos resultados del gobierno saliente y a la gran desigualdad social existente, no debemos entregar a ciegas nuestros votos en ejercicios viciados y tendenciosos, toda vez que al final, estamos frente a un cambio de régimen y es normal que el entrante hable mal del saliente pues están en plena transición y los nuevos, por ahora, solo buscan cómo establecerse.

Y digo cuidado porque una vez establecidos, podrían seguir con estos engañosos ejercicios de voluntad popular que, aunque a futuro logren hacerlos legales mediante modificaciones a la Constitución, no dejan de ser propuestas de un partido político que al igual que sus antecesores en el poder, también tienen amigos y compadres, y que para favorecerlos sin ser señalados por la prensa o por la oposición ahora que tienen el pastel sobre la mesa, podrían estar aplicando la fórmula de las consultas durante los siguientes años para que, para bien o para mal, la responsabilidad y las culpas recaigan sobre el pueblo al que adulan llamándolo sabio.

Por lo pronto ayer en Salina Cruz, por un momento creí que la venganza de Carlos Slim había empezado. Por un lapso de casi cinco horas se fue toda señal de internet y de telefonía Telcel que afectó las redes de los ciudadanos y de los bancos.

Por otra parte, al presidente electo le descubrieron un hijo ´fifí´ que se hospeda en los hoteles más caros en España, y en México, su esposa Beatriz se enfrascó a twitazos con los de la Revista Proceso por haber sacado una portada en donde advierten a AMLO sobre un posible fracaso de su gobierno, lo cual incomodó a quien no quiere ser primera dama pero sí estar en calidad de ´bot´ repeliendo y atentando contra la libertad de expresión de los medios en nuestro país. No aguantan nada, dijera la chamacada. Y eso que esto apena empieza.

 

Siguen llegando caravanas.

La indignación moral es, en la mayoría de los casos, un dos por ciento de moral, un cuarenta y ocho por ciento, indignación, y un cincuenta por ciento, envidia. (Vittorio de Sica)

Mucho cuidado debemos tener los mexicanos de que los juicios que hacemos y que la indignación que sentimos por el paso de las caravanas de migrantes por nuestro país, no sean en nombre de la envidia.

Por supuesto que duele ver cómo miles de personas se armaron de valor para dejar atrás toda la ola de violencia, corrupción y pobreza que azota a su país para ir en busca de un futuro mejor para sus familias, mientras que nosotros, viviendo en un país que cuenta con una de las 15 economías más grandes del mundo nomás no podemos salir del atolladero.

Por supuesto que duele ver cómo nuestros hijos se van enrolando en el crimen organizado ante la falta de oportunidades o por el espejismo del dinero fácil que termina costándoles la vida, duele ver que como sociedad no hemos podido contra la delincuencia que cada día recluta a más y más jóvenes sin que las autoridades, de los tres niveles de gobierno, puedan hacer algo al respecto.

Pero más duele que quienes sí se atreven a intentar cambiar ese panorama para sus hijos, pasen por nuestro territorio y no podamos hacer nada para impedirlo.

Sin embargo, no hay nada que envidiarles. Su futuro es incierto al llegar a la frontera norte con los Estados Unidos que los espera con gente armada, peor aún, algunos ni siquiera llegarán con vida a ver la tierra prometida que le ofrecen sus coordinadores, guías, observadores de derechos humanos, coyotes o como se llamen esos que los alientan a seguir adelante en esa marcha de la muerte y que, en vez de advertirles de los riesgos en el camino, los incitan a culpar al gobierno mexicano.

Nadie los llamó, es cierto, pero tampoco nadie puede detenerlos ni maltratarlos, Por lo pronto, reportan un centenar de migrantes desaparecidos entre los límites de Puebla y el Estado de Veracruz, mujeres y niños entre ellos y se teme hayan sido raptados por el crimen organizado, la información está en desarrollo.

Por hoy es todo mis chamacones, nos leemos en la próxima edición.