El infierno de Hidalgo, lección dolorosa.

Se despeja el misterio de uno de los cadáveres de Hidalgo. Muchos se preguntaban por qué la persona murió con su cabeza en alto. Después de pruebas de ADN los peritos confirman que el cadáver era de una mujer de 36 años y el cuerpo de al lado era su hijo de 15 años. Por eso su posición final, murió viendo a su hijo, escuchando sus gritos de ayuda, queriendo ayudarlo, pero sin poder hacer nada pues ella misma ardí en llamas.

La fotografía, según algunas fuentes, se perfila para el Premio Pulitzer 2019.

Hola que tal chamacones y chamaconas, finos lectores. Hoy platicaremos del tema que ha alterado los sentidos y cimbrando las fibras más sensibles de los mexicanos desde el pasado fin de semana cuando la fuga en una toma clandestina explotó al momento en que cientos de pobladores sustraían gasolina ilícitamente de los ductos de Pemex.

Hasta el momento las investigaciones se han suspendido. No hay más qué investigar y sí mucho por identificar, dijo la fiscalía tras saber que los pobladores de Tlahuelilpan traspasaron la zona en busca de los restos de sus familiares desaparecidos en la tragedia ocurrida el viernes pasado.

Las imágenes que circularon desde esa tarde han dado la vuelta al mundo, así como los diferentes posicionamientos que ha habido por parte del gobierno, la ciudadanía y las distintas instituciones implicadas directa o indirectamente en la tragedia.

En ese sentido, cada uno de los señalados ha intentado salir limpio del asunto. El gobierno federal encabezado por AMLO, por ejemplo, inmediatamente salió con el clásico ´se los dije´, sin embargo, ha sido solidario con los familiares de las víctimas mortales de esta tragedia. Falta ver si le salen algunas imputaciones, por omisión o comisión en su calidad de Estado, más allá del discurso de moralidad con el que pretenden subsanar la tragedia.

Por otro lado, el ejército y la Policía Federal que parecían estarla librando con sus vídeos difundidos minutos después de los hechos y que comprobaban que ellos habían cumplido con su trabajo al intentar disuadir y persuadir a los lugareños para que se retiraran del lugar, hoy enfrentan una increíble demanda por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos quienes afirman que el trabajo de persuasión no fue suficiente. Desconocemos cuál sería el posicionamiento de la CNDH si el ejército hubiese usado la fuerza.

Pemex por su parte, ha sido enfático en que se procedió según los protocolos y que en este caso la fuga no era relevante, motivo por el cual no cerraron las válvulas inmediatamente sino hasta media hora antes de la explosión que terminó en tragedia.

Los políticos por su parte, desde sus diferentes siglas y colores han aprovechado la situación para denostar en contra del presidente y su gobierno. Afirman que el desabasto provocado por una mala estrategia generó la fiebre por conseguir gasolina incluso hasta en quienes no se dedican a las actividades del ´huachicoleo´.

Los familiares de las víctimas mortales, las cuales hasta hoy suman 89, en un arranque de desesperación y dolor se atrevieron a culpar al gobierno y a exigirle indemnizaciones millonarias por cada uno de los muertos.

En cambio, gran parte de los mexicanos, simpatizantes o no de AMLO, exigen que no se le de ninguna clase de apoyo a quienes a todas luces delinquían al momento de perder la vida. Los memes y las comparaciones con otros casos de calcinaciones, como las de obreros petroleros

o la de los menores de la guardería ABC, son implacables al momento de juzgar la situación que diferencia entre inocentes o culpables de su propia ambición, descartando de ese modo el beneficio de la duda para quienes posiblemente hayan perdido la vida por haberles ganado la curiosidad en el momento y lugar equivocado.

Así las cosas, mis chamacones. El presidente de Andrés Manuel tuvo que hacer un llamado a respetar al dolor de los familiares de los muertos. En ese sentido, cierto es que si el gobierno decide apoyar en gastos a los dolientes sería una acción humanitaria y no un premio a sus actos como lo creen muchos, además que suficiente castigo tuvieron ya los calcinados al pagar con su vida el atrevimiento de alargar su mano hacia el combustible de la nación que por cierto en medio de todo el ´merequetengue´, la gasolina empezó a ser racionada y distribuida según los engomados vehiculares en la ciudad de México.

Luego entonces, ¿hay o no hay desabasto, está bien o mal planeada la estrategia de la lucha en contra del robo de combustibles y finalmente, vale la pena o no morir por unos cuantos litros de gasolina? Son las preguntas que debemos plantearnos antes de venderle nuestra conciencia al diablo con discursos inquisidores que en nada abonan a la objetividad que tanto se necesita para combatir el robo de hidrocarburos pero de la manera más acertada, sin arrebatos ni caprichos ni esperando más de un pueblo al que no le acomodan bien las adulaciones de ser ´sabio´, sino con medidas eficientes de Estado que den como resultado la detención de los peces gordos implicados desde sus altos puestos como funcionarios.

Por hoy es todo mis chamacones, nos leemos en la próxima edición