AMLO, ´la gran apuesta´ de México

´Vamos a cancelar el NAIM´, ´se devalúan los bonos del aeropuerto´, ´recompra de bonos´, ´nadie quiere los bonos del NAICM´, ´vamos a revisar los créditos de INFONAVIT´, ´vamos a regalarle dinero a los delincuentes para que dejen de robar´, ´el gobierno suelta 800 millones para la CNTE en Michoacán´, ´no hay desabasto´, ´la lechería LALA está tirando sus productos por no poder distribuirlos ante la falta de gasolina´, ´las AFORES tuvieron minusvalía ante la cancelación del aeropuerto y la reestructuración del T-MEC´, ´México sale del Top 10 de países para invertir´…

Hola que tal chamacones y chamaconas, finos lectores. Hoy quiero platicarles de una película que acabo de ver ayer y que me dejó con todos los titulares citados arriba dando vueltas en mi cabeza, ya saben, la paranoia que se nos queda tras ver algo que nos impresiona a través de la magia del cine.

Hablo de ´La Gran Apuesta´, película nominada a cinco Premios Oscar en el año 2016 y coprotagonizada por Christian Bale y Brad Pit, entre otros.

´Lo que nos crea problemas no es lo que no sabemos, es lo que sabemos con certeza y no es así´, es con esta frase de Mark Twain con la que inician y sintetizan de tajo el guion y la tesis del libro ´The Big Short…´ de Michael Lewis.

A grandes rasgos, la película trata de la gran caída del sistema financiero hipotecario de los Estados Unidos en el año 2007 que se derivó por descuidos y omisiones, gubernamentales y bancarias en el pilar de su economía, el sistema hipotecario e inmobiliario.

´Pensé que encontraría algo diferente aquí adentro, gente adulta, por ejemplo´ dijo un corredor de bolsa amateur que ansiaba entrar al edificio de Wall Street, pero que cuando lo logró, encontró un lugar desolado por la caída estrepitosa que vivieron ese año y que, aunque fue detectada a tiempo, nadie hizo nada por evitarla, provocando que la burbuja económica en la que vivían se inflara hasta explotar lo cual generó pérdidas multimillonarias en el sistema financiero y desgracias familiares al por mayor entre los ciudadanos de a pie que llegaron a quedarse sin casas ni patrimonio alguno.

En medio de la desgracia, hubo analistas financieros que hicieron buena lectura de los tiempos y lograron comprar bonos apostando en contra de su propia economía nacional, y aunque en cierto punto del desastre sintieron remordimiento moral, se convirtieron en los nuevos millonarios a costa de una tragedia nacional.

Pero, qué creen, tras la quiebra de los bancos por sus propias omisiones e irresponsabilidades, el Tío Sam llegó a su rescate creando una monstruosa deuda pública para salvar el pellejo de los banqueros echándole la culpa al tema de los migrantes. ¿Se les hace familiar la solución?

Pues bien, mis chamacones, el punto es que la banca y cualquier tipo de gobierno del partido político que sea, cometen el error de caer en el exceso de confianza y la arrogancia por creer que saben con certeza lo que están haciendo sin medir las consecuencias, tomando medidas arriesgadas y caprichosas que al final, si fracasan, terminan afectando directamente al pueblo.

Por eso empecé citando algunos de los titulares más sonados en estos días. Todos señalan hacia las consecuencias de las medidas tomadas últimamente. Esperemos que realmente solo sean efectos pasajeros por las luchas emprendidas por el gobierno federal actual y no sean pequeñas burbujas que se estén formando y que tarde o temprano tendrán que reventar.

Por lo pronto, esperemos que si revisan los créditos hipotecarios del Infonavit, que si deciden regalar dinero a los ninis, delincuentes y a los huelguistas, que sea con una buena estrategia para que no haya efectos negativos como la deuda que costará casi 3mil pesos a cada mexicano por la cancelación del aeropuerto, que si bien es cierto fue invertida por el gobierno anterior, la minusvalía que reportan las Afores se da por las medidas tomadas al cancelarlo, así como el desabasto que tiene paralizadas a muchas empresas nacionales del bajío que están pagando las consecuencias de una mala planeación de las luchas emprendidas; porque de esos resultados es precisamente de lo que ya estamos hartos los mexicanos.

Nos leemos en la próxima edición.