Del oficio periodístico

A Gildardo Mota, que vive en un sueño

A Ramiro Santaella, que convalece

1).- Una breve introducción

Éste no pretende ser un ensayo. Si acaso, sólo unos apuntes. Un homenaje a mis compañeros muertos, discapacitados, enfermos de cáncer o diabetes; ciegos o en coma. A quienes con caminar lento aún ejercen el oficio. A los grandes y a lo chicos. La historia del periodismo oaxaqueño está por escribirse. Sin soslayar los intentos habidos. Y sin escupir al cielo, aquí hay de todo: divos (as), críticos (as) y complacientes. Empíricos, autodidactas o universitarios. Los que se asumen pulcros y sin mácula: honestos pero no fanáticos; obtusos y rastacuero. Los consentidos del Señor y los expulsados del Edén. Los que hacen sus giras en helicóptero y los que viajan en foráneo o a “pincel”.

Operadores de medios, publirrelacionistas y columnistas pagados (as) de sí. Periodistas de filtración –no de investigación-; quienes pontifican y descalifican; aquellos rufianes que extorsionan sin recato alguno. Especie aparte son quienes ejercen el “periodismo” de 280 caracteres: los tuiteros y los políticamente correctos. Troles y fanáticos del face. “Aquellos que gustan trabajar en la sombra, cubiertos por dos telones –como dice Humberto Eco- el otro y el nombre de otro”. (Número cero, Lumen, México, 2015, p. 15). Pero para los obtusos y torpes; idiotas, ignorantes y superficiales, enemigos soterrados de la libre expresión que aplauden la censura, todos somos “chayoteros”.

2).- 7 de junio: loas y panegíricos

El 7 de junio, llamado con eufemismo “Día de la Libertad de Expresión”, fue una invención en la larga hegemonía priista. Premios a panegiristas y quema-incienso. Castigo a los que se salieron del huacal. El “periodismo adulón que sirve al ego de los gobernantes –dice Humberto Musacchio- o el periodismo que pone la pluma en la llaga y aprieta donde duele”. (Historia crítica del periodismo mexicano, Colección Kiosko, México, 2016). “La historia del periodismo y el poder es estrecha, necesaria, cambiante, pero nunca de sumisión” (Ibid). Y es que en nuestro oficio somos como el cohetero –decía mi maestro Raúl Trejo Delarbre-: “de todas maneras nos chiflan”. (Enrique Florescano et al, Los mitos mexicanos, Cal y Arena, 2002). Hay quienes lo

ejercen con vocación, pero hay quienes son “verdaderos asaltantes a pluma armada”.

3).- Oficio ingrato y de riesgo

Hoy en día es uno de los oficios de más riego en el país. Andar con la amenaza o la muerte en el bolsillo. Más de cien colegas han muerto en la última década. El canibalismo; los sectarios; “la prensa nacional” y el soslayo para la “prensa de provincia”, ha impedido forjar una defensa sólida. Hoy, más que nunca, se requiere un frente común, ante los embates del “caudillo tropical” y sus ocurrencias populistas. “En México –y agregamos que en Oaxaca- nos hace falta solidaridad entre los periodistas. Cuando sucede una tragedia –reconoció con dolor Jesús Blancornelas- es más importante la información sobre el hecho que la investigación. Si acaso una protesta pública. Con el tiempo se olvida”. (En estado de alerta, Plaza & Janés, México, 2005, p. 162).

“El periodismo es una profesión muy exigente… Y eso requiere verdaderamente toda nuestra alma, nuestra vocación, nuestro tiempo” –decía el laureado periodista polaco Ryszard Kapuscinski-. “Las nuevas tecnologías facilitan enormemente nuestro trabajo, pero no ocupan su lugar”. (Los cínicos no sirven para este oficio, Anagrama, Barcelona, 2002, p. 33). Es en efecto, un apostolado y no pocas veces mal pagado e ingrato. Además estigmatizado hoy en día por el llamado gobierno de la 4T y adláteres. Y es que sin duda alguna, el periodismo dio un salto espectacular de lo artesanal, de las galeras y el cuadratín, al boom del Internet y las redes sociales, que según Diego Beas, ha permitido hacer política sin los medios tradicionales. (La reinvención de la política, Temas de Hoy, México, Planeta, 2010).

4).- Las redes y el periodismo tradicional

Las redes sociales –perdón por mi pesimismo u optimismo, lo mismo da, J. L. Borges dixit- jamás habrán de sustituir al periodismo tradicional. Lo lamento por aquellos que se han ido con la finta de que lo único que habrá de permear son las plataformas digitales. Oaxaca es una sociedad profundamente tradicional. La moda pasa de largo muy pronto. La prueba está a la vista. Ni todas las redes en sintonía en la blogósfera –término al que le da vida Manuel Castells- penetran frontalmente en los usos y costumbres, menos en la percepción social de una realidad cambiante. Son indispensables sí, para el cambio y los movimientos sociales, pero también el mal uso genera desinformación. (Redes de indignación y esperanza, Alianza Editorial, Madrid, 2012, p. 213).

¡Ánimo colegas! Desde hace tres décadas H. Eco anunció el fin del periodismo impreso y lo ratificó el legendario Jean Daniel,

fundador de Le Nouvel Observateur. Su frase: “periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”. (Juan Cruz Ruiz, ¿Periodismo? Vale le pena vivir para este oficio, De bolsillo, Madrid, 2010, p. 81). Nada ha ocurrido. En México, desde la imprenta de Gutenberg y la de Juan Pablos, hasta nuestros días, seguimos leyendo. Y el olor de la tinta y el papel sigue fascinando a millones.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

--- Si el discurso del gobernador Alejandro Murat, en la reunión de contralores se hace efectivo, en torno a que no se permitirá en su gobierno el flagelo de la corrupción, sin duda, varios han de estar pensando que sus cabezas rodarán en breve.