¿Entidad segura?: Una ficción

1).- El mito del Oaxaca seguro

Quisiéramos ser optimistas, pero no es posible. Oaxaca no es para nada una entidad segura. Es un estado en donde la violencia se ha exacerbado. Más bien se ha dejado crecer. Es escenario constante de crímenes, ejecuciones, asaltos, ajustes de cuentas. En público. A plena luz del día. Cierto, no somos la excepción. El mapa criminal del país ha crecido de manera brutal. Pero es consuelo de tontos decir que aquí estamos mal, pero hay quienes están peor que nosotros. En materia de seguridad pública, la percepción social es que estamos pelas. Tuxtepec, Juchitán, Matías Romero, Oaxaca, son capitales del crimen. Mucho ha contribuido la presencia indiscutible de la delincuencia organizada, que el mismo gobernador Alejandro Murat ha reconocido. Un factor adicional es la pérdida de control -¿o complicidad?- de ciertas áreas de seguridad, con esos cárteles criminales, denominados sindicatos del transporte.

2).- Simulación, ente abominable

El viejo cuento de la “operación cucaracha” dejó de tener eficacia. Se decía que ante la persecución policial y militar los delincuentes cruzaban las fronteras estatales y venían a delinquir de Guerrero o Veracruz. Mentira. Operaban y operan aquí. Degollados y desmembrados son ya parte del escenario sangriento. No entenderlo es fingir demencia. A dos años y siete meses de gobierno de AMH, la situación se ha exacerbado. Los coletazos también. La inseguridad y todo lo que conlleva inhibe inversiones y limita el crecimiento económico. A nuestra jodidez ancestral hay que agregarle la violencia. Y la tendencia oficial es sacarle la vuelta. Hay que informarle a la sociedad de borrachos detenidos en el operativo de alcoholímetro; carros asegurados y otras minucias. Nada de homicidios. En casos delicados, la política del avestruz. Esconder la cabeza, maquillar las cifras o simplemente simular.

3).- Compromisos y fracasos

Entiendo que cada gobernante llegue atado por compromisos. Aunque pronto deplore de ellos. A seguridad llegó una tríada de oficiales de la Marina/Armada de México. Pero a pocos meses de su arribo de Monterrey, el ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPO), Capitán de Fragata, José Raymundo Tuñón, demostró que no era lo suyo. Oaxaca es otro boleto. Es un mito que militares y marinos son los más calificados en seguridad. Empero, se le mantuvo hasta hace menos de un mes. Líos de faldas y escándalos lo persiguieron. Hasta “quitaba viejas de en medio”. A poco de su renuncia cayó la segunda pieza de la tríada: el Comisionado de la Policía Estatal, José Aniceto Sánchez Saldierna. Ingeniero hidrógrafo, Capitán de Fragata. Con más vocación de servicio y compromiso político, ambos oficiales pudieron hacer más, pero algo los limitaba. Freno de arriba o complicidades concertadas previamente. El mapa criminal que quedó es preocupante. Simple: ni prevención ni combate a la delincuencia.

4).-Renovación de mandos

Tres movimientos en tareas de seguridad se dieron recientemente. El ejecutivo designó a Raúl Ernesto Salcedo Rosales, ex delegado de CISEN, como titular de la SSPO, en tanto que éste tomó la protesta a Raúl Antonio Castillejos Solís, ex titular de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal, como Comisionado de la Policía Estatal. En otro ámbito, el Fiscal General, Rubén Vasconcelos Méndez, hizo lo propio con José Alfredo Álvarez Gómez, como nuevo Coordinador General de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI). Los dos últimos fueron mandos de la desaparecida Policía Federal (PF). Se dice que bien calificados. Su bienvenida fue ad hoc al legado que recogen: ejecuciones y otras acciones criminales, como el enfrentamiento entre Libertad y CATEM, con el saldo de dos muertos, decenas de heridos y daños materiales y la ejecución en Plaza Oaxaca. Habrá de que darles el beneficio de la duda. Y si los cárteles del transporte resultan demasiado peligrosos, pónganlos bajo la mirada de la Fiscalía General de la República (FGR). Ahí deben estar. Y a quien los proteja también. Son un cáncer social muy pernicioso.

 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

 

--- Parafraseando a W. Shakespeare: “Algo podrido huele en Dinamarca”. Éste es el caso de conflicto entre comuneros de San Dionisio Ocotepec y un particular. El predio en disputa está ubicado en una de las cimas más altas de la zona, con una visión perfecta del Valle de Tlacolula, Mitla, Totolapan y otros. Y era resguardado por sujetos armados, con un dron y una antena de telecomunicaciones. En un eje del trasiego de estupefacientes. No es normal, ¿o sí?