Tiroteos y psicosis en Estados Unidos.

Tiroteo en la Universidad de Harvard. Ay! Ojalá no se enteren que Anaya está dando clases en Columbia y Videgaray en Massachussets, exclamó Danyboy poniéndole el dedo a ese parzuelo que tanto resentimiento dejó en nuestra república apenas el año pasado.

Hola que tal mis estimados y finos lectores. Hoy tocaremos el tema de la serie de tiroteos que han dejado algunos paisanos muertos en los Onaited Esteits. El primero, en una tienda Walmart en el estado de Texas.

Y ya que hablamos de tiendas y tiroteos, fíjese usted que, en medio de las falsas noticias de la compra de un kilo de longaniza por parte de la Presidencia, carísimo por cierto, Marcelo Ebrard y AMLO le enviaron condolencias a los muertos en los tiroteos que se registraron en diferentes puntos de la Unión Americana en los últimos días. Leyó usted bien, condolencias a los muertos (sic), cuando en realidad, estas deben dirigirse a los sobrevivientes de las víctimas fatales.

Luego entonces, ¿En dónde enterrarán a los sobrevivientes? Dijera la famosa pregunta capciosa del avión accidentado en la línea fronteriza.

‘Este gobierno tiene mucha longaniza, pero pocos huevos para pedir un alto al discurso de odio en contra de los mexicanos’, posteó el Danyboy en su cuenta de Facebook, en un obvio juego de palabras en alusión al tema escandaloso del embutido.

Más tarde, el Danyboy apuntó la observación de que en México mueren más mexicanos en manos de la delincuencia que en Estados Unidos por los tiroteos, y que la diferencia es que Donald Trump no podía decir que tenía un problema heredado.

‘Donald Trump no heredó el problema, él mismo lo promociona’, contestó con mucha razón una de sus contactos radicada en los ‘Newyores’.

Pues bien, mis estimados, el punto es que sin importar a qué clase de paisanos ataquen vil y arteramente los supremacistas y terroristas blancos, todos como mexicanos debemos exigir un alto al discurso racista, discriminatorio y xenófobo del presidente norteamericano que ya está dando sus primeros resultados en contra de nuestros connacionales.

Peor aún, a mitad de semana también pudimos ver el video de un niño blanco de apenas cuatro años mostrando sus habilidades con las armas. Eso combinado con padres complacientes y con un discurso de odio en contra de los mexicanos, representa sin lugar a dudas, una amenaza a nuestra raza en un futuro no muy lejano.

Es por eso que no podemos permanecer pasivos, estáticos ni callados ante tal embate. No bastan las condolencias ni los comunicados escuetos para acallar nuestras conciencias.

Por lo pronto, los ciudadanos norteamericanos empiezan a vivir entre la zozobra y la psicosis. Hace un par de días, en el emblemático Times Square de Nueva York, se pudo ver a la gente corriendo despavorida tras confundir el ruido del motor de una motocicleta con los de un posible tiroteo.

Ahí están los resultados de Donald Trump que, en su afán de fastidiar a los mexicanos migrantes, les ha arrebatado la paz y tranquilidad a sus mismos ciudadanos. Si eso lo llegaran a percibir los norteamericanos como un efecto colateral por el discurso de odio de su presidente, probablemente se lo podrían cobrar en las urnas. En el pecado llevaría la penitencia, diría la sabiduría popular.

Por hoy es todo, mis estimados lectores. Nos leemos en la próxima edición

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