Arden las Amazonas en Sudamérica.

-Hay que apagarles el fuego- dijeron los más calenturientos al pensar que los titulares noticiosos se referían a las despampanantes brasileñas de dicha región.

-Ha de ser la mamá de Amazon.com- dijeron los millenials.

-No fuera la catedral de Notre Dame porque ya hubieran donado millones de dólares para restaurarla- dijeron los preocupados.

-Tráiganse el avión ‘super tanque’ de 75mil litros para combatir el fuego- dijeron los ocupados como Evo Morales, presidente de Bolivia.

Hola que tal, estimados y finos lectores. Hoy hablaremos de este tema que acaparó los titulares de la prensa de todo el mundo a mitad de semana. Y es que, a decir verdad, todo lo que se dijo en torno al tema tiene un poco de razón. Desde la apatía y menosprecio por la naturaleza y el medio ambiente por parte de los gobiernos del mundo, hasta la indiferencia e hipocresía de quienes creen que rezando se van a solucionar los problemas ocasionados, muchas veces, por la inconsciencia de los humanos.

El tema de los incendios forestales lo vivimos de cerca, apenas hace un par de meses, en nuestro país, el estado y nuestra misma región, para no ir tan lejos.

Durante la contingencia de los incendios, salieron datos del recorte presupuestal que se le hizo a los organismos federales encargados de combatir dichos desastres y lo cual fue señalado como una gran irresponsabilidad por parte del gobierno.

También circularon notas y reportajes exhibiendo la ignorancia de algunos terratenientes a quienes ‘les valen comino’ las medidas de precaución al momento de quemar los pastizales de sus sitios solares.

También se habló de compañías voraces que provocaban los incendios para desplazar a los habitantes y así poder aprovecharse de los recursos naturales.

En el peor de los casos, se habló también de que se trataba de un boicot de partidos políticos opositores al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. En su momento, la intención fue politizar el problema, y al final, cada quien se ‘tragó’ el cuento que más le convenía.

La madre naturaleza, por su parte, si fue la que provoco los incendios por las altas temperaturas, ella misma se encargó de sofocarlos con una fuerte lluvia que nos llegó tras esos días de intenso calor; así de sabia es ella.

Lo mismo está pasando y es lo mismo que ha pasado siempre en la Amazonía de Sudamérica, es cíclico, y aunque el problema es grande y grave, habría que ver cuánta es la exageración por parte de los medios y las redes sociales para comprender la situación real en las amazonas.

Por lo pronto reportan lluvias en la zona amazónica lo cual podría poner fin a la contingencia y a las imágenes falsas que han circulado y que trastornan la realidad de los hechos a partir del secuestro de nuestras emociones que nos generan sentimientos de culpa, y por lo cual, terminamos compartiendo cualquier información que nos llega, sea veraz o falsa.

Hasta en la temática del medio ambiente aplica la ley de la proyección, mis estimados. Señalamos las faltas de otros antes de que nos digan las nuestras. En tal caso, es mejor aplicar la ley del reflejo, cambiar uno mismo para que los demás tomen el ejemplo de cuidar nuestro planeta.

-Basta de orar y rezar por la restauración del medio ambiente, es hora de tomar medidas personales en favor de la naturaleza- apuntó alguien enfadado de la doble moral que se tiene respecto al tema.

-Oh, Diana de Temiscira, atiende a los tuyos en Sudamérica que en tu honor también se llaman Amazonas- posteó el DanyBoy en Facebook, refiriéndose a la diosa de la mitología griega y al personaje del cómic, La Mujer Maravilla, que comparten rasgos de origen e identidad amazónica.

De Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, ya mejor ni hablamos.

Por hoy es todo. Nos leemos en la próxima edición.

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