El derecho a manifestarse y sus actos vandálicos.

Los 43 por aquí, el 2 de octubre por allá y las feministas acuyá.

Cuando todos creían que, al entrar en vigor el gobierno de la llamada Cuarta Transformación, por fin se restauraría la paz social en nuestra república -esto al acabarse la injusticia y el resentimiento con el que crecieron o maduraron millones de jóvenes- resultó que es cuando más violentas y extremas se han tornado las protestas y las manifestaciones.

Tal pareciera que al derecho a manifestarse que tienen los ciudadanos consagrado en la Constitución Mexicana no le basta ningún medio para ser plenamente ejercido.

Es así como cada fecha vergonzosa de la vida política de nuestro país es utilizada como pretexto para estallar en actos vandálicos, los cuales son cada vez más radicales, extremos y violentos.

En los tiempos del régimen anterior, no bastaron las efemérides, los izamientos a media asta o la libertad de expresión desde cualquier foro o canal de televisión -estos últimos por vendidos- para expresar el repudio a lo que en su tiempo y lugar se hizo equivocadamente. Las manos ‘que mecían la cuna’ en contra de ese régimen les enseñaron a los manifestantes a ser cada vez más explosivos y resistentes para vencer al ‘enemigo’.

Hoy se está cosechando lo que se sembró. Los niños que crecieron viendo esa violencia en el ejercicio del derecho a la manifestación, hoy por hoy se han convertido en jóvenes que creen que esa es la única manera de ser escuchados.

En un mundo en pugnas por asentar o imponer nuevas ideologías, vemos a diversos grupos de jóvenes utilizando métodos cada vez más agresivos para manifestarse. Vemos a mujeres armadas con pistolas de juguete, las cuales, en lugar de agua, las han cargado con gasolina para hacer una versión recargada de las ‘bombas molotov’. Vemos a madres jóvenes llevar a las calles a sus hijos e hijas a empaparse de su lucha -la que sea- para que desde la minoría de edad ‘agarren callo’, tal vez, en lo que ellos creen que es lo correcto. Lo malo, lo que han aprendido los jóvenes, es lo que le están enseñando a sus hijos. La ley del espejo, mis estimados

Total, qué puede salir mal, ‘si las cosas se descontrolan, decimos que hubo infiltrados’, dijo la Sección 22, mientras que los cinco revoltosos que quemaron la bandera nacional el 1 de mayo, tendrán que pagar 150 mil pesos por el ultraje al lábaro patrio. 30 mil por piocha. Tomen su estate quieto, para que a la otra ‘piensen en sus mamacitas’. Ni modo, a pagar.

Pero, ¿saben qué es lo más triste a mi punto de vista personal? Que al final de cada jornada de violencia y radicalismo, los únicos ganones son los políticos quienes utilizan a los jóvenes para orquestar golpes en beneficio de sus propios intereses.

Al final del día, solo quedan ciudadanos comunes heridos, jóvenes estudiantes o sin oficio ni beneficio detenidos, patrimonios culturales dañados, pérdidas económicas brutales para empresarios y pequeños comerciantes. Es cuando no se entiende por qué se permite tanta impunidad al respecto; a no ser que el recuento enlistado sea precisamente el propósito.

De las ideologías ya mejor ni hablamos. Sexo, pudor y lágrimas, dijo Aleks Syntek.

Y ya que entramos en la cultura pop, déjenme comentarles que el tema y todo el misterio que encerró la muerte del intérprete José José opacó en gran parte algunas de las protestas y manifestaciones que se dieron entre semana. Y es que, ante lo radical y extremo de dichas protestas, muchos de los usuarios de las redes sociales empezaron a tachar de vándalos y delincuentes a los manifestantes, y a las féminas radicales, hasta de ‘locas’.

En ese sentido, los cibernautas optaron por subirse al tren de Sarita y el cuerpo desaparecido de su padre José José, así como al de los memes de la niña que causó furor al atropellar a un gato.

De esto último, no es que de gusto el hecho de que la sociedad se idiotice con temas intrascendentes para la nación, pero sí da cuenta del mucho cuidado que deberán tener los futuros manifestantes si desean que sus protestas sean tomadas en serio y así, lograr legitimar sus luchas o ideologías sin el daño a terceros.

Por hoy es todo mis chamacones, nos leemos en la próxima edición.

P.D. Y del meteorito, ni sus luces; algunos millenials lo confundieron con la Piedra del Rosario allá rumbo a Huatulco, pero si no les digo.

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