Reír llorando, entre la vida y la muerte.

‘Triste’ final el del cantante José José; vaya ironía. Alguien que consagró su vida a cantarle a las buenas y malas vivencias, no merecía acabar así, porque ante todo siempre le cantó al amor.

Al apuntar lo de triste me refiero al escarnio al que fueron expuestos sus restos por los pleitos mezquinos que se traían sus hijos; situación que provocó distintas reacciones entre el público: unas de dolor, otras de conmoción, y otras más de juicios duros en contra de las torpes decisiones que se tomaron para medio darle decentemente el adiós.

Hola que tal mis estimados y finos lectores. A propósito del dramático tema de José José, hoy quiero compartirles un poco de un poema que habla de la, a veces, trágica y triste historia de los artistas que aparentemente llevan una vida envidiable y de felicidad, entre lujos y comodidades pero que solo ellos saben lo que cargan o traen dentro.

El poema en mención está inspirado en la vida de Garrik, un artista inglés que, en su época, al igual que José José en la suya, hizo felices a muchos de sus contemporáneos interpretando el papel de un payaso. Sin embargo, el poeta apunta que el artista inglés, pese a hacer reír cada noche al pueblo entero, un día se sintió triste y deprimido, y que al acudir al doctor y contarle sus males, el galeno al no encontrar qué medicina darle, le recetó un remedio: asistir a una función del Payaso Garrik.

-¿Y él me hará reír?- preguntó el paciente.

-Sí, os lo juro…- respondió el doctor.

-¡Yo soy Garrik! Cambiádme la receta…- exclamó el deprimido paciente.

¡Cómo la ven desde ahí!

Pero si el triste final de José José ni la depresión del Payaso Garrik son suficientes para dejar en claro el dolor que pueden sufrir en vida los artistas, ahí está en cartelera la cruel y cruda historia de ‘El Guasón’.

Dicen que la película está tan impactante que algunos han tenido que abandonar las salas de los cines a media función. En lo personal no la he visto, sin embargo, tengo la noción de lo que se trata el papel de ‘El Guasón’, pues es un personaje que está inspirado, según sus creadores, en ‘El hombre que ríe’ de la novela del dramaturgo francés Víctor Hugo, allá por el año 1869.

De hecho, si ustedes no quieren infartarse al ir a ver a El Guasón, personaje crudo, abusado en su infancia, ridiculizado en escena, y dado a provocar psicosis colectiva antes de morir, es recomendable que primero vean la película ‘El Hombre que ríe’, la cual está

completa y subtitulada en YouTube; no les digo que está en español porque pertenece a la época del cine mudo.

Pues bien, mis chamacones y chamaconas, viendo el triste final de José José, la depresión del Payaso Garrik y la crudeza de la vida de El Guasón, aunque en diferentes épocas ¿Ustedes creen que el sufrimiento y los tristes desenlaces son exclusivos de los artistas y la farándula?

Para responder a la pregunta, no queda ninguna duda de cuánta razón tenía el poeta Juan de Dios Peza al rematar su poema ‘Reír llorando’ de esta manera:

‘El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas’.

Nos leemos en la próxima edición.