Affaire Culiacán: Lección no aprendida

1).- El ocaso del Estado

No pretendemos seguir sobre el camino andado. Descalificar o validar. Continuar sobre el trillado asunto de si se salvaron vidas o si salió averiada la identidad del Estado en el affaire Culiacán. Ni chairo fanático que justifica las peores burradas, ni neoliberal y conservador que todo critica. Atendemos sobre lecturas de las que, suponemos, ha abrevado el hombre que hoy gobierna México. O que en sus 14 años -de 1973 cuando ingresó a 1987 cuando se recibió-, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM debe haber, por lo menos, escuchado. “Si vis pacem, para bellum”, es un viejo proverbio latino que se atribuye equivocadamente a Julio César. Pero su interpretación no tiene desperdicio: “si quieres la paz, prepara la guerra”.

Pero la guerra privada, la que emprenden particulares contra el Estado –adelantó el legendario historiador, nacido en Alejandría, educado en Viena, Berlín, Londres y Cambridge, Eric Hobsbawm-, “puede recrear la práctica de desintegración social” (Entrevista sobre el siglo XXI, Crítica, Barcelona, 2004, p. 29). Ergo: México se puede pulverizar ante la ausencia de una estrategia de Estado para vivir en paz. Asumimos que de uno de los historiadores marxistas más reconocidos, debe habérsele pegado algo al presidente. Le recuerdo dos de sus obras: La era de la revoluciones y la La era del capitalismo, que publicó Punto Omega Guadarrama, Barcelona, 1982.

2).- La ética de la responsabilidad

Si el presidente Andrés Manuel López Obrador, en su breve período de gobierno, se ha investido de poderes meta-constitucionales; en la realpolitik ha ejercido el predominio del ejecutivo sobre el Legislativo y Judicial y casi ha hecho suya la frase que se atribuye a Luis XIV, L´Etat c´est moi -el Estado soy yo-, entonces debe haber asimilado por lo menos una pizca de la “ética de la responsabilidad” y “la ética de la convicción” de Max Weber, que bien se describe en El político y el científico. El Estado es quien tiene el monopolio de la fuerza legítima. Más allá de encuestas, no puede humillarse ante un poder fáctico. Pierde su identidad; su razón de ser. Ello lo convierte en un Estado fallido. Como Jefe de Estado su deber es respetar y hacer respetar la ley. En Culiacán no aplicaba la ética de la convicción –no violencia, no pelearse, no matar- sino la ética de la responsabilidad.

Es obvio que todo se ha ido en discursos; echar la cinta atrás; culpar de todo a los gobiernos neoliberales y a los adversarios reales o imaginarios. Es absurdo fingir que se desconocía la realidad del país. Pretender que el voto mayoritario implicaba tal vez, encontrar la Utopía de Sir Thomas More, en donde todos éramos felices, es una falacia. Ha corrido tinta y tiempo sobre los peligros del narcotráfico. Pero el régimen se ha vaciado en venganzas políticas y no en poner orden y paz al país. Vale más considerar al evasor fiscal como delincuente que detener el flujo de dinero en las cuentas del narco. Aguililla, Iguala y Culiacán, forman ya un parteaguas en este régimen. Ni abrazos ni frases que lo único que han animado es el morbo popular. El Estado Mexicano, hoy está de rodillas.

3).- Efectos perniciosos

El ejercicio del poder recomendaba Maquiavelo, no estriba sólo en gobernar a los súbditos, sino asimismo “amar la paz, pero saber hacer la guerra” (El arte de la guerra, Fontamara, México, 2006, p. 22). Pero aquí no. La formación apresurada de la Guardia Nacional creó un simple membrete. Se ha permitido la humillación del Ejército y la Marina. El narco ha penetrado todo y ha corrompido todo. El Cártel de Sinaloa, como bien lo describe Roberto Saviano, avecindado en “una lengua de tierra, un paraíso donde se expían penas dignas del peor infierno”, ha sido eje de este mundo de podredumbre. (Cero, cero, cero, Anagrama, Barcelona, 2014, p. 33).

Hay un amplio directorio de periodistas y analistas que han escrito sobre el narco y su poder. Anabel Hernández, Ricardo Ravelo, Julio Scherer y decenas más. La sociedad está más informada cada vez. Las “benditas” redes sociales dan cuenta en el momento exacto en que se presentan los hechos. Los medios son cada vez más críticos, aunque silenciados a veces por la política de censura. Nadie se traga el cuento del mea culpa del titular de la SEDENA; de echar la bolita para otro lado de Alfonso Durazo. El operativo fue un fracaso. No hubo operaciones de inteligencia. O AMLO cambia de estrategia de seguridad, o en breve el narco co-gobernará el país, con el aplauso del Legislativo y la sumisión del Judicial. El país es una cloaca de componendas y complicidades.

 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

 

--- El hartazgo ciudadano por los constantes bloqueos puede derivar en breve en enfrentamientos mortales. Es una mentira que nos hayamos acostumbrado a ellos. Es simple: las autoridades han sido omisas para cumplir su papel. En Culiacán fue el narco; aquí algo peor: fanáticos y vaquetones que sin más secuestran a la sociedad inerme.

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