EL COMENTARIO DE HOY

En los cánones de la política local, el actual gobierno ha llegado a la mitad del camino. Inicia la segunda etapa. La que antecede al cierre. Se advierten de parte del ejecutivo, grandes esperanzas, expectativas y el compromiso de cumplirle a los oaxaqueños. No será tarea fácil. El directorio de pendientes sigue a la espera. Carreteras, libramientos, Centro Cultural, entre otros, no deben ser sólo promesas, sino realidades.

Ya no habrá más plazos para postergar lo ofrecido. El tiempo se irá acortando poco a poco. Y lo que no se hizo, ya no se hará y una vez más quedaremos a la espera de mejores tiempos. A este régimen le hacen falta obras de relevancia. No las hay. Tampoco existen programas sociales que contribuyan, en realidad, no sólo en estadísticas, a abatir la pobreza y la pobreza extrema.

Es innegable la intensa campaña de promoción de inversiones, pero también del soslayo en la gobernabilidad. Las primeras llegarán en tanto haya seguridad y un ambiente de paz social. La semana anterior padecimos los coletazos de decenas de organizaciones dedicadas la chantaje y la extorsión. Esa política clientelar del pasado debe dar paso a una realpolitik, que ponga por encima de todo el Estado de Derecho.

La falta de coordinación que se ha percibido entre los responsables de las diversas dependencias, hace suponer que cada quien opera como le place; como si no hubiera piloto firme al timón. Y ello ha contribuido al relajamiento en las responsabilidades de cada área. La lucha sorda al interior del mismo equipo gubernamental, en poco contribuye a la marcha y al buen gobierno.

A punto de iniciar el cuarto año, deben quedar atrás los reiterados señalamientos hacia gobiernos pasados. Hubo tiempo de consignar a los responsables del saqueo. Si no se hizo, sus razones habrá. Pero en la conciencia colectiva de los oaxaqueños, echar la cinta atrás es un afán de auto-justificación. Si hubo saqueo, que no ocurra lo mismo en este régimen. Hay que subsanar las observaciones que ha hecho la Auditoría Superior de la Federación. Los sub-ejercicios y corrupción son injustificables.

Si los cambios, enroques o nuevas designaciones que ha mencionado el gobernador hará en su equipo de trabajo, que es sólo atributo de él, habrán de servir para mejorar su gestión, pues qué bueno. Si es sólo para seguir en la misma dinámica, en la que hay funcionarios sin vocación de servicio ni mucho menos compromiso con el pueblo oaxaqueño, es preferible que sigan como están. Los famosos cambios sólo han alentado el morbo.