TSJ: Entre vendettas y fricciones

1.- ¿Autonomía y democracia?

De nueva cuenta el máximo órgano local de justicia, se vio inmerso en el escándalo, las descalificaciones y el denuesto social. Una mala nota para el que se presume imparte la norma de manera imparcial, transparente y expedita -para sí, no para la sociedad-. Órgano jurisdiccional bajo sospecha. Leña seca para la hoguera mediática. Carne fresca para las redes sociales. En el telón de fondo, un sistema de impartición de justicia plagado de irregularidades, favoritismo, falsa autonomía y “democracia”, así entre comillas. “Cachondeos, meneos y otros escarceos”, como la obra de Camilo José Cela. El predominio de las mayorías. Las trampas y enredos legaloides. Amparos y suspensiones; diatribas e injurias, han hecho del Honorable Tribunal Superior de Justicia (TSJ) no más que un circo que va desde la comedia hasta la pantomima. Lo peor de todo es que lo que ha estado en tela de juicio es, paradójicamente, aquello que los de toga y birrete deben defender: la vigencia de la Constitución.

2).- Un poco de historia

Un análisis amplio, serio y descarnado, no es para un artículo periodístico. Hasta un ensayo o una tesis de grado puede hacerse. En Derecho o en Arte Dramático. Al inicio de este sexenio se hizo cera y pabilo de ex presidente Alfredo Lagunas. Se le cuestionó a placer, a él y a su grupo afín. Algunos enquistados en el Consejo de la Judicatura; otros, en la Sala Indígena. Antes fueron del Tribunal Electoral. Pero no perdieron la chamba. Los metieron con calzador. Al arribo de Raúl Bolaños Cacho Guzmán se soltaron los demonios. Se argumentaron trasuntos de ilegalidad. Que porque estaba jubilado; que porque su llegada estaba contra derecho. Hasta desplegados en diarios nacionales pagaron sus adversarios, para ponerlo en la picota. Algunos magistrados se disciplinaron; otros patinaban en dos pistas: de día se reunían con el ex presidente y de noche con el jefe en turno. Decanos y novatos; caras viejas y cuerpos tambaleantes y otras relucientes, deambulaban haciendo votos de silencio como los cartujos, fingiendo una cuestionable lealtad. ¿El quid? No meter ruido, para no perder la beca.

3).- La transición Bolaños-Villanueva

La transición entre Lagunas y Bolaños no estuvo exenta de acusaciones y señalamientos de malos manejos financieros. Que si los millones destinados al Consejo de la Judicatura; que si la

millonada recuperada fiscalmente; etc. En los últimos meses de 2018, al cumplir el tiempo reglamentario de estar al frente –en dos períodos no consecutivos- RBCG se retiró luego de rendir su II Informe. El relevo fue sorpresivo. Se dice que días antes, en una reunión de la CONAGO, la titular de la SEGOB, Olga Sánchez Cordero, le había recomendado al gobernador Alejandro Murat, proponer a la magistrada María Eugenia Villanueva Abrajam, para ocupar la vacante que dejaría Bolaños Cacho. Una vieja amistad era el meollo. El relevo se llevó a cabo ipso facto, sin cumplir con el ritual protocolario de la propuesta del ejecutivo. Más aún, se quiso maquillar con un presunto respeto a la autonomía del Tribunal.

4).- La sorpresa de Año Nuevo

Los jaloneos por la ratificación de la magistrada Villanueva –que bien documenta Eduardo Castillo, en su artículo del domingo 5 de enero, 2020, en la Sección Política de EL IMPARCIAL- derivaron en una virtual postura autoritaria hacia el magistrado Eduardo Pinacho, también contendiente a la presidencia. Desde el 13 de diciembre, en oficio s/n TSG/SGA/2019, le dieron gas. Es decir, le daban knock out técnico, con el propósito de inhabilitarlo para contender. Pero un juez federal concedió la suspensión de dicho acto, con una serie de argumentos jurídicos. Autoritarismo de un lado; orgullo y terquedad del otro. Esto es, le restituyeron sus derechos.

El pasado 3 de enero, en la Sesión Solemne del Pleno del Poder Judicial del Estado, 15 magistrados votaron a favor de Pinacho; 12 a favor de Villanueva. De nueva cuenta un Tribunal fracturado; un sistema de impartición de justicia convertido en arena pueblerina y los oaxaqueños, incrédulos y estupefactos, ante este circo legaloide y ominoso. En el ejecutivo, ni el Secretario General de Gobierno, Héctor Anuar Mafud, mucho menos el Consejero Jurídico, Jorge Octavio Tinajero Zenil, se dieron por enterados. ¿O dejaron pasar la bola? Por lo pronto, Pinacho ya se reunió con Alejandro Murat, lo que implica un reconocimiento tácito a su investidura.

 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

 

--- Un acontecimiento inédito fue el llamado del gobernador al ex diputado priista, Juan Antonio Vera Carrizal, para presentarse a declarar en torno al espinoso affaire María Elena Ríos Ortiz. No es común que la investidura de un gobernante se involucre en un tema que sólo compete a los órganos jurisdiccionales. Es un

traslape desafortunado. ¿No sería mejor que los órganos competentes lo emplacen a comparecer? Consulte nuestra página: www.oaxpress.info y www.facebook.com/oaxpress.oficial Twitter: @nathanoax

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