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SE VA AGUSTIN CASTERNS DEL BANCO DE MEXICO

Escrito por  José Villalobos Gallegos Publicado en José Villalobos Gallegos Viernes, 16 Diciembre 2016 08:41
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El que el populista de derecha Donald Trump haya llegado a la Presidencia de Estados Unidos es, sin duda, una mala noticia. Pero que el mismo día en que el presidente Peña cumplía cuatro años en el poder se confirmara que Agustín Carstens dejará de ser, en junio próximo, el gobernador del Banco de México, no sólo es una mala noticia, sino que, además, llega en un mal momento. La renuncia de Carstens es una mala noticia porque añade incertidumbre a un escenario que ya estaba plagado de dudas: la irrupción de Trump; la desaceleración de la economía mexicana; los focos rojos en las finanzas públicas; la volatilidad en los mercados financieros y las presiones inflacionarias; tan solo como efecto de la noticia, el dólar subió a 21.05 pesos en bancos.

Desde luego que no se escatima mérito alguno a Agustín Carstens, así como también hay que reconocer que está en completa libertad de tomar decisiones que a él le convenga. Un hombre serio, afable y suficientemente preparado que dejó la subdirección del Fondo Monetario Internacional para regresar a México al inicio del gobierno de Felipe Calderón. De allí, luego de un manejo económico muy escrupuloso, que logró amortiguar la crisis de 2008-09 sin que la economía del país sufriera daños irreversibles, manteniendo la estabilidad y las bases económicas sustentables.

De allí saltó a la gubernatura del Banco de México, en donde está desde 2009. No es un mérito absolutamente suyo, pero el control de la inflación, el cuidado del entorno macroeconómico, la consolidación de las reservas, la estabilidad que, pese a todos los problemas, goza el país, devienen, en muy buena medida, del trabajo de Carstens. Y ese reconocimiento, que a veces escatimamos o ignoramos en México, es ampliamente compartido en el terreno global.

A Agustín Carstens hay que reconocerle su contribución al Banco de México. Aportó su conocimiento técnico, su capacidad de comunicación y su prestigio internacional para fortalecer a un organismo que es la institución económica más prestigiada de México. Bajo su gubernatura se han alcanzado niveles de inflación históricamente bajos. En el plano de lo simbólico, la gestión de Carstens ha reforzado la imagen del banco central como una institución capaz de hacer valer su autonomía frente al Poder Ejecutivo.

¿Por qué entonces se va Carstens del Banco de México? Seguramente porque hay etapas que deben cerrarse y ésta es una de ellas, de hecho se sabe que esta decisión la había venido sopesando meses atrás. No creo que tenga diferencias de fondo con el actual manejo económico del país,  y desde luego que se va a especular que salió por una mala relación con el secretario de Hacienda, José Antonio Meade. Lo anterior no es cierto, y es más que evidente que la relación personal es espléndida.

Queda claro que al Dr. Carstens le atrae la actividad en el mundo financiero internacional, medio donde es reconocido como un talentoso economista con cartas credenciales de alto nivel;  de hecho ya hemos comentado acerca de su desempeño en ese medio, y ahora se le presenta la oportunidad de encabezar a una de las tres instituciones financieras más importantes del mundo: el Banco de Pagos Internacionales,  es la más antigua del mundo, fue fundado el 17 de mayo de 1930, es una institución clave en el mundo financiero internacional, con sede en Basilea, Suiza. El BPI es una organización propiedad de los principales bancos centrales del mundo, que es conocido como el “banco de los bancos centrales”.

Ahora que esta información ya se ha confirmado, y el presidente Peña debe asumir la difícil tarea de encontrar a un sucesor para Carstens que tenga los tamaños financieros del actual gobernador del banco central; será difícil encontrar a alguien con la madurez y la experiencia de Carstens, pero, sobre todo, alguien que logre los consensos en el Senado para ser designado en esa posición. En pocas posiciones es tan importante que quien la detente tenga realmente el respaldo del gobierno federal y de la mayoría de las fuerzas políticas. En este contexto conviene preguntar si ante la presentación de esta renuncia ¿no debería ser el Senado que la avale?

El Banco de México está para procurar la estabilidad del valor adquisitivo de la moneda y combatir la inflación, pero sobre todo para generar confianza. La renuncia del gobernador mete ruido en un momento muy delicado. A los enormes retos del 2017, debemos añadir la búsqueda de una cabeza adecuada para el banco central. Es verdad que el Banxico es una institución sólida que trasciende a su gobernador, pero no podemos negar que su renuncia ocurre en un pésimo momento.

Pero dejar el país y al Banxico cuando aún faltan cinco años para que termine su periodo y los tiempos que se vienen se prevén extremadamente complicados, debe obedecer a razones muy poderosas.

Los especialistas en economía y finanzas en este periódico explicarán mejor las implicaciones de la salida de Carstens del Banxico, pero no deja de haber una interrogante política enorme ante su inesperada decisión: ¿por qué ahora?

Porque fue ahora cuando le ofrecieron la presidencia del Banco de Pagos Internacionales. Sí, es cierto, pero eso no basta. O no parece bastar.

La designación del sucesor de Carstens se ligará con otras dos, la del fiscal anticorrupción y la del Fiscal General de la República. En todos esos cargos, los responsables tendrán que llegar a su posición con acuerdos políticos amplios, porque serán, las tres, posiciones transexenales.

*Es Abogado y Analista político

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