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DONALD TRUMP: LA PRESIDENCIA IMPERIAL

Escrito por  Jose Villalobos Gallegos Publicado en José Villalobos Gallegos Viernes, 27 Enero 2017 10:03
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Finalmente no hay plazo que no se cumpla y Donald John Trump es desde el 20 de enero de 2017 el 45 ° presidente de los Estados Unidos.

Donald Trump dará inicio a una nueva era, más impredecible, en la que ha prometido romper con el orden establecido y restaurar la grandeza estadounidense.

En su discurso de toma de posesión, hablo poco pero dijo mucho; reiteró esencialmente sus promesas de campaña y en pocos día hemos visto que mantiene congruencia entre los hechos y su discurso inaugural, es decir tomar y recuperar ventaja sobre los demás; un primer discurso soberbio e imperial como han sido sus propias acciones.

En su discurso inaugural, Trump presentó una visión oscura de su país como una nación dividida y desubicada, explotada y olvidada por élites de Washington y aminorada en los ojos del mundo. Prometió que su llegada a la Casa Blanca por fin cambiaría las cosas.

Trump planea usó su discurso inaugural para prometer que dedicará los próximos cuatro años a reconstruir la economía estadounidense, reafirmar el control de las fronteras y recuperar el respeto del mundo.

Al emitir un primer decreto se ufanó de que: durante su mandato Estados Unidos siempre estará primero; y que  cada decisión en comercio o infraestructura deberá favorecer y proteger a los trabajadores norteamericanos contra quienes, según su visión, se roban sus empleos y se llevan sus empresas.

Prevé dedicarse a deshacer las políticas de su predecesor, Barack Obama. El nuevo presidente ha empezado a firmar órdenes ejecutivas que congelen regulaciones implementadas durante las últimas semanas del mandato de Obama y reviertan políticas en materia de salud, migración y otras áreas.

A lo largo de la campaña, y en lo que lleva al frente de la Casa Blanca Trump ha puesto a México —quizá la relación bilateral de Washington más importante del mundo— como ejemplo de dos asuntos centrales que impulsaron su candidatura: la inmigración y el comercio. Las declaraciones ofensivas y propuestas extremas del presidente —desde construir “el muro” en la frontera hasta deportar a millones de migrantes indocumentados— ya han dañado la imagen de Estados Unidos. Ignoran el papel crucial que los inmigrantes desempeñan al generar empleos y estimular el crecimiento en Estados Unidos.

Además, después de haber calificado en repetidas ocasiones al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entre Estados Unidos, México y Canadá, como “el peor acuerdo comercial en la historia”, será difícil que Trump siga con las actuales políticas de comercio. No está claro cuán lejos está dispuesto a llegar en ese asunto. La anulación unilateral del TLCAN tendría repercusiones adversas para la economía mexicana, los empleos estadounidenses y los precios de los bienes de consumo. Aunque Trump se ha adjudicado las decisiones recientes de algunas empresas estadounidenses de cancelar planes de inversión en México, eso difícilmente equivale a una estrategia coherente. Esas decisiones han debilitado el peso y  aumentaron la incertidumbre.

Con el afán de establecer puentes de comunicación, se dio la visita a Washington del canciller Luis Videgaray y del secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, lo cual a decir del canciller, fue de contrastes.

Durante sus reuniones de este miércoles tuvieron, “por un lado, acciones y señales desconcertantes y por el otro mensajes públicos y conversaciones de trabajo sumamente positivas, que me atrevo de calificar de alentadoras”, dijo Videgaray en entrevista con el noticiero 10 En Punto, de Televisa.

En un clima de tensión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tomó la delantera este jueves a su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, y fue él quien retó al mandatario del país vecino a cancelar la reunión prevista para el próximo martes, ya envenenada de inicio por el polémico muro que la nueva Casa Blanca quiere construir en la frontera. "Si México no está dispuesto a pagar el tan necesario muro, entonces sería mejor cancelar la inminente reunión [con Peña Nieto]", señaló Trump en su cuenta personal de Twitter. Horas después, fue el propio Peña Nieto el que comunicó que cancelaba la cita. El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que mantendrán "las líneas de comunicación abiertas" y que buscarán una fecha para "programar algo en el futuro".

Así las cosas, la mejor estrategia posible consiste en descifrar la psicología del gánster y actuar en consecuencia. Trump está urgido de victorias fáciles y rápidas. La impopularidad de Donald Trump es incuestionable. De hecho, las últimas encuestas publicadas sitúan a los estadounidenses en contra de su nuevo presidente, con datos que no se habían registrado nunca en la historia moderna del país: el magnate llegó a la presidencia con la mitad de respaldo que Barack Obama (44% frente al 83%, según datos de Gallup) y es el primer presidente en 40 años que accede al cargo con más rechazo que apoyo de la opinión pública. Le importa más dejar la impresión de que ha vencido, y ufanarse de ello, que obtener metas demasiado concretas. La reacción visceral que ha tenido en contra de la prensa que, a su juicio, lo ha desafiado, ilustra lo peligroso que puede llegar a ser una vez que se obsesiona con un enemigo, sobre todo si lo tiene arrinconado y amenazado.

México tendría que encontrar la forma de que Trump saque adelante dos o tres de sus promesas, al menos en apariencia y gestionando el menor daño posible, y propiciar que nos deje en paz el resto de su administración. El neoyorquino es adicto a los conflictos; habría que asegurarnos de que los encuentre en otra parte.

Por otra parte, es la hora en que los mexicanos demos muestras de unidad—gobierno y sociedad—para enfrentar esta seria amenaza que representa la presidencia imperial que va a ejercer Donald Trump; las amenazas de Trump han despertado coincidencias entre políticos mexicanos de diferentes partidos, quienes concuerdan en que México debe actuar unido frente a medidas perjudiciales para el país.

 

 

 

*Es Abogado y Analista político.

 

 

 

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