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LA CONGRUENCIA DE MANLIO FABIO BELTRONES

Escrito por  José Villalobos Gallegos Publicado en José Villalobos Gallegos Lunes, 27 Junio 2016 12:53
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Decíamos en colaboración pasada que, para sorpresa de muchos el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se llevó el 5 de junio el mayor descalabro electoral en su historia en una disputa democrática por gubernaturas.

El tricolor perdió 7 de las 12 gubernaturas en juego y, entre esas, entregó a la oposición cuatro estados en los que había gobernado de forma consecutiva durante 86 años: Durango, Quintana Roo, Veracruz  y Tamaulipas.

También comentábamos que altura de miras mostró Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional del PRI, al asumir la derrota como una gran lección de los ciudadanos hacia los gobiernos priistas, porque la ciudadanía está harta de escándalos de corrupción e impunidad.

Es por ello que la renuncia de Manlio Fabio Beltrones Rivera a la dirigencia nacional del PRI, es una llamada de atención enérgica, fuerte y congruente, ya que la sociedad envió al PRI un mensaje claro  en las elecciones del pasado 5 de junio y la dimisión de Beltrones Rivera fue un acto de congruencia ya que los datos son los datos y el saldo de Manlio no fue suficiente para mantenerse al frente del partido.

Hay que destacar esta demostración de congruencia que deja Manlio Fabio, esta reflexión personal de que un suceso como el de las elecciones y sus resultados tiene que tener consecuencias y el primero que es consecuente ha sido el ahora ex dirigente.

En ese contexto Beltrones Rivera presentó el pasado lunes su renuncia ante la Comisión Política Permanente del PRI, tras hacer un balance sobre los resultados de esos comicios, balance que desde luego es completamente desfavorable para el tricolor.

Corresponde ahora al  Consejo Político Nacional (CPN) de ese partido –en fecha por definir–, el que finalmente decida si acepta la renuncia con carácter de irrevocable del todavía dirigente partidista, o bien, vota a favor de otra fórmula. Aunque el sonorense ha manifestado su firme decisión de dejar la presidencia y que sea una nueva dirigencia la que termine el periodo para el que fue electo, por ello de acuerdo a los estatutos del PRI, Carolina Monroy secretaria general asumió de manera interina la presidencia, quien tendrá un periodo de 60 días para convocar al máximo órgano de dirigencia.

La sesión de la Comisión Política Permanente del PRI fue el marco en el que Beltrones Rivera anunció que era el momento de “hacer una pausa” y dejar que otras personas encabezaran los esfuerzos de “transformar al PRI” para estar en posibilidades de atender la demanda ciudadana de “castigar la impunidad, corregir errores y sancionar conductas irresponsables”.

“Requerimos hacer efectivo el papel político del partido como vigilante de la gestión de los gobiernos priistas, con facultades estatutarias para actuar con determinación y a tiempo para reconocer y premiar aciertos, corregir errores y sancionar conductas irresponsables”, indicó.

En su discurso, Beltrones externó su “respeto y afecto” por el presidente, Enrique Peña Nieto, aunque aseguró que es necesario que haya correspondencia y retroalimentación entre las agendas del gobierno y el partido.

También consideró urgente “que reforcemos la rendición de cuentas de los servidores públicos, legisladores y gobernantes que emanan de las filas del PRI, que oigamos y atendamos las demandas de castigo a la corrupción y la impunidad”.

El dirigente tricolor reiteró que su partido fue el más votado en las pasadas elecciones del 5 de junio, pese a haber perdido en seis de los estados donde gobernaba y aclaró que su decisión de renunciar no era una medida “irreflexiva” sino responsable para abrir un debate interno y permitir hacer los cambios que deberá aprobar la Asamblea Nacional del próximo año.

Como respuesta a su decisión, Beltrones Rivera recibió una lluvia de exhortos a reconsiderar su renuncia, que fue rechazada por los sectores campesino, obrero y popular, por el Movimiento Territorial, por la Organización Nacional de Mujeres Priistas, por el sector juvenil, por el coordinador de los senadores priistas, Emilio Gamboa y por ocho gobernadores, entre ellos, César Duarte, de Chihuahua (en funciones) y Omar Fayad, de Hidalgo (electo).

“Yo le agradezco que solidariamente me haya apoyado… Esto no es un asunto de coyuntura sino de futuro y hemos decidido que sea el Consejo Político el que decida (si se queda o se va)”, dijo Fayad Meneses en entrevista posterior a la sesión de la Comisión Política Permanente.

Así las cosas, ante los datos duros el PRI obtiene bajos resultados y el PAN se muestra a la alza después de diez años de constantes derrotas –desde que Felipe Calderón Hinojosa ganó la Presidencia– y se plantea un reto importante para 2018. Huelga decir que este escenario fue visto como un reflejo del hartazgo ciudadano por la falta de soluciones a sus demandas de seguridad, empleo y mejores ingresos y por la falta de castigo a distintos actos de corrupción cometidos por la clase en el poder y que permanecen impunes.

Algunos politólogos mexicanos dijeron en días pasados que a Beltrones no le sería perdonada esta derrota, sobre todo porque no es cercano al grupo en el poder. Sin embargo, también hablaban de un descalabro en el que Manlio Fabio es menos responsable de lo que se le atribuye. Además, los mismos gobernadores acumularon deudas, violencia, sospechas de corrupción, escándalos y repudio. Beltrones no pertenece, ni de lejos, al grupo Edomex. No es cercano ni afín al entorno mexiquense que, seguramente, ya tiene a su propio candidato a la Presidencia, perteneciente a la familia política mexiquense. De ahí que esperemos una batalla interna en el tricolor rumbo a 2018.

Pero Manlio parece no haber podido argumentar lo suficiente a su favor, y ahora se va. Pero, por lo mismo, Beltrones entiende que fueron su visión de estado, lealtad y eficacia las que lo llevaron a la oficina de Insurgentes. Y que han sido factores que se apegan al deficiente ejercicio de gobiernos estatales quienes abonaron a su salida de la dirigencia.

De hecho, su designación como presidente del PRI contiene para él una serie de lecciones capitales. La primera es que el presidente Peña tomó una decisión pragmática, al designarlo presidente del partido.

La segunda es que nada está definido de antemano. La designación del candidato del PRI a la presidencia de la República la hará el presidente, pero su voluntad será modulada por el entorno político y económico. Nada permanece estático. Todo puede cambiar.

 

 

*Es Abogado y Analista político

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