Viernes, 14 Mayo 2021 10:33

Madres de la sal: 200 mujeres de Oaxaca crecen a sus hijos entre agua de mar; enfrentan doble crisis

Escrito por El Universal

El pago que recibe Doris y María es de 350 pesos la tonelada de sal recolectada en sacos. A la semana cada una llega a juntar hasta cinco toneladas y en la temporada hasta 20 toneladas, obteniendo no más de 5 mil pesos

En la época colonial, Salinas del Marqués era conocido entre los zapotecos como ique sidi biá,  “salina colorada” en su traducción al español, porque era el principal lugar para la extracción de la sal. 

Hoy, como en la época colonial, los habitantes de comunidades zapotecas siguen empleándose como mano de obra para cosechar de manera artesanal este oro blanco.

Entre el mundo de hombres, también participan en el trabajo pesado de la cosecha de sal  más de 200 mujeres, que de sol a sol se curten todos los días durante una temporada de cuatro a cinco meses, a veces de diciembre a mayo, antes de las lluvias. Después de esa fecha se dedican a la pesca o al cultivo de camarón en las lagunas del manto salinero.

 

Doris Ramírez  y María Bazán son dos de las salineras que hacen el mismo trabajo que los hombres y lo han realizando desde niñas. Con el pasar del tiempo también las acompañan sus hijos para avanzar y cosechar el mayor número de toneladas de sal, así como mejorar el ingreso de dinero al final de  temporada.

Doris tiene la piel dura y morena a consecuencia del intenso trabajo en los mantos salineros, se curtió con la sal del mar del Golfo de Tehuantepec. La sal y la pesca es lo único que conoce esta zapoteca de Salinas del Marqués, agencia de Salina Cruz, como forma de vida. 

A los 12 años, una de sus primas la llevó a la cosecha de la sal y  hasta hoy continúa quebrando la sal junto con su hijo.

El pago que recibe Doris y María es de 350 pesos la tonelada de sal recolectada en sacos, por ser salineras libres, es decir, no pertenecen a una cooperativa o no son socias de la Cooperativa Costa del Márques, que les compra la sal. 

A la semana cada una  llega a juntar hasta cinco toneladas y en la temporada hasta 20 toneladas, obteniendo no más de 5 mil pesos, esto antes de la pandemia y de los constantes fenómenos de mar de fondo.

“La situación está critica porque ya no hay sal, ya se acabó, todo por el mar de fondo que nos ha pegado duro. Cosechamos poco y cobramos poco. Ahora, con la crisis de la pandemia más, ya no tenemos esa entrada de la sal. 

“Ahora tendremos que hacer otra cosa mientras esperamos la lluvia y nos lancemos a la pesca de camarones. Mientras,  yo saldré a vender pan y mi marido saldrá a pescar, no hay de otra”, comenta Doris.

La Cooperativa Costa del Marqués tiene 68 socios, más de 250 trabajadores de Salinas del Marqués, La Chontal, Juchitán, Salina Cruz y Rincón Bamba que trabajan de manera libre, como Doris y María. 

Además, posee cuatro tanques, donde se cosechaba en los buenos tiempos 2 mil toneladas de sal en cada uno.

La Sociedad Cooperativa de Producción Salineros de la Costa del Marqués SCL  posee la concesión federal otorgada por la Secretaría de Economía (SE) para explotar 600 hectáreas de tierras en Salinas del Marqués, por 50 años. 

La Coordinación General de Minería (CGM) de la SE especifica en su lista de mineras no metálicas en Oaxaca que esta empresa produce 45 toneladas diarias de sal por evaporación.

Para recolectar la sal, a cada  trabajador se les asigna un tramo, como lo llaman los salineros, de cuatro metros de ancho por 20 de largo, ubicado dentro de un estanque  de 200 metros cuadrados. Cada uno recolecta 10 toneladas  en un tramo y el pago por tonelada es el mismo que desde hace cinco años: 350 pesos.

Doris y María aprendieron que el  proceso que realizan es  el sistema de evaporación que durante por  lo menos tres meses   inicia con la captación de agua de mar en los estanques, que tiene una salinidad de 3 grados, hasta el empacamiento. En la concentración se evapora el agua y se obtiene la solución  saturada rica en cloruro de sodio.

“La sal producida en el área de cristalización se cosecha, se quitan las impurezas, se clasifica y apila, se empacan en bolsas y se transportan a la orilla de las salineras, donde son comprados por los coyotes, la otra parte se comercializa para la industria y la ganadería”, señalan. 

La sal del Istmo y de todo Oaxaca, según las normas sanitarias de la Secretaría de Salud, no son aptas para el consumo humano, ya que no pasa por un proceso de refinaión, por lo que está destinada a la producción industrial y animal. La comercialización de esta sal se da en Tabasco, Chiapas y Oaxaca.