Martes, 09 Febrero 2021 10:16

EL COMENTARIO DE HOY

Escrito por Juan Pérez Audelo

Algunos de los principios básicos de la vida democrática son, entre otros, la libre participación política; la equidad e imparcialidad del árbitro electoral; el cumplimiento de las leyes del proceso electoral, pero, sobre todo, los pactos para evitar la violencia política. Nada, absolutamente nada justifica enarbolar discursos del odio y el encono, para crear confrontación y no una sana competencia. Mucho menos para llevar agua a su molino y sumar adeptos. Eso es propio de fascistas o personas sin escrúpulos.

Desde hace semanas, en medios de comunicación y las benditas redes sociales, se han difundido videos y fotografías de los diputados federales del Partido del Trabajo, Benjamín Robles Montoya y su coordinador de bancada, Gerardo Fernández Noroña, realizando actos masivos, en franco reto a las medidas sanitarias para evitar la proliferación de contagios de Covid-19. Es más, el segundo y controvertido legislador, se ha convertido en enemigo acérrimo del cubre-bocas y así, salivazo al frente, habla y despotrica.

 

Sin embargo, las cosas han llegado a más. El domingo 31 de enero, la dupla de legisladores estuvo en la población de Chahuites. Ahí, con calificativos soeces y vulgares, Fernández Noroña arremetió en contra del edil, Leobardo Ramos Lázaro. Su discurso sólo provocó hilaridad de unos cuantos seguidores. Y sin recato alguno, preguntó: ¿de qué tamaño eran los cojones del presidente municipal? El jueves 4 de febrero, por la mañana, el citado edil fue ejecutado por desconocidos, en una colonia de esta población limítrofe con Chiapas.

La coincidencia del llamado a la violencia política con un acto criminal es evidente. Sin embargo, sólo la Fiscalía General del Estado, luego de sus pesquisas e investigaciones, podrá desentrañar los móviles y autoría intelectual y material de este crimen. Es evidente que no se trata de un hecho fortuito. A lo que vamos es a lo siguiente: alentar la violencia y no la civilidad sí debe ser tipificado como delito o acción criminal. Más aún, por la amenaza del referido legislador, en seguir recorriendo los 570 municipios de Oaxaca.

Esperamos que este crimen no contamine el proceso electoral del 6 de junio y que, a tiempo, las instancias judiciales deslinden

responsabilidades. Aunque sabemos que ello va a servirle a la dupla de legisladores del Partido del Trabajo como argumento para victimizarse, la ciudadanía oaxaqueña debe estar alerta ante este tipo de acciones y denunciarlas. Bastante encono y odio hay en Oaxaca, para que fuereños vengan a confrontarnos aún más, sin calidad moral alguna. (JPA)