Jueves, 18 Febrero 2021 12:18

EL DILEMA DEL GOBIERNO ANTE LOS APAGONES

Escrito por José Villalobos Gallegos

La importación de energéticos a México ha disminuido y sin una estrategia los apagones que hemos visto recientemente serán sólo el comienzo de un problema que puede ser recurrente y cada vez en mayor parte del territorio. Buena parte del país se apagó de nuevo y durante un tiempo se vio privado de electricidad.

Este apagón fue distinto al navideño o a los peninsulares; ha hecho tanto frío que el sistema colapsó en ambos lados de la frontera norte mexicana y el Cenace advirtió que hay que bajarle al consumo, por lo que hará “cortes de carga rotativos”.

La CFE, a cargo de Manuel Bartlett, expuso razones, otra vez. Esa institución argumentó como problema principal la dependencia de gas natural que México tiene de Estados Unidos, y el Presidente nuevamente culpa de tal falla, a los períodos neoliberales.

Los apagones no son una coincidencia y la situación es verdaderamente preocupante. Desde hace meses, expertos en el tema comentaron que estos apagones iban a empezar a ocurrir. En su momento pensamos que no era tan exacto, pero no, hoy es una realidad.

Por eso es necesario analizar cómo llegó México a esa circunstancia. Creo que estamos en problemas, veamos:

El gas natural en Estados Unidos es muy barato todavía. Lo es porque tradicionalmente las petroleras de esta región lo vieron como un desecho inevitable de la producción de petróleo del que viene acompañado. Las empresas se concentraron por precio y margen en el negocio del oro negro.

Lo mismo ocurrió en Pemex. Ni Calderón, ni Peña Nieto y tampoco el actual presidente López Obrador, comprendieron la importancia estratégica del gas natural nacional, lo que es peor, pensaron que es más barato comprarlo que producirlo en México. La tendencia no cambió con los recién llegados de la llamada 4t, como en México no se ha terminado por entender el mercado del gas natural, han

descuidado su producción. Al cabo, el gas que nos venden está barato.

¿Qué efectos ha tenido eso? El país hoy produce una cuarta parte menos de gas natural que hace cinco años, de acuerdo con datos de Pemex. Al mismo tiempo, el desperdicio de gas extraído por esa empresa se elevó 15 % en ese lapso. Simplemente lo lanzan al aire por falta de infraestructura para aprovecharlo.

Dejen de lado por el momento el grave problema ambiental que eso genera. Solo por ese gas, según expertos, Pemex podría cobrar más de 1.5 millones de dólares diarios; 45 millones de dólares mensuales, casi mil millones de pesos que cada mes van a dar a la atmósfera.

Si esa cifra es correcta, solamente ayer, Pemex desperdició el equivalente a más de 100 millones de dólares en gas natural.

El apagón puede ser olvidado, los precios se estabilizarán después del frío, pero el problema de fondo se quedará y eso conlleva riesgos grandes. A México se le acaba el gas natural.

El Presidente parece estar en el dilema si decide apostarle al gas natural para la producción de electricidad y el desarrollo de la industria, o si continúa invirtiendo para capturar el gas asociado al petróleo, que se quema o se libera a la atmósfera. Si se utiliza gas natural como energético, que es una de las opciones más económicas y menos contaminantes, éste se tiene que importar porque México todavía no produce el suficiente gas natural para poderse abastecer.

La mitad de los focos nacionales son encendidos con electricidad producida por medio de la combustión de gas natural.

¿Qué pasaría si de pronto la explosión en los precios fuera permanente? Que México tendría que pagarlos o apagar los focos, pues no tendría gas natural nacional para resolver sus problemas. Pemex dice que no hay dinero para invertir en la producción de gas mexicano y el gobierno no permite que entren empresas privadas a explotar reservas.

Ése sólo es uno de varios problemas que podría ocasionar la falta de gas hecho en México, que hoy francamente a casi nadie parece importarle.

El verdadero dilema en la iniciativa energética del presidente López Obrador es si se quiere a un México moderno y en crecimiento o uno estancado y con apagones. Así de simple.