Jueves, 25 Febrero 2021 09:35

DE COMO SE DOBLO A LA AUDITORIA SUPERIOR DE LA FEDERACION

Escrito por José Villalobos Gallegos

La Auditoría Superior de la Federación, por ser un órgano con autonomía técnica y de gestión de la Cámara de Diputados, tiene como misión constitucional la revisión del dinero público. Esto quiere decir que se encarga de revisar que los recursos públicos federales se hayan usado con apego a las leyes.

Cada año, a más tardar el 30 de abril la Secretaría de Hacienda y Crédito Público presenta la Cuenta Pública a la Cámara de Diputados. Este documento contiene la información contable, presupuestaria y programática de los tres poderes.

La misión de la Auditoría Superior es fiscalizar dicha Cuenta Pública – dada su autonomía técnica y de gestión- mediante auditorías que se efectúan a todo ente que haya captado, recaudado, administrado, manejado o ejercido recursos públicos federales, incluyendo a los particulares.

En ese contexto la Auditoría Superior de la Federación (ASF), entregó a la Cámara de Diputados el tercer paquete de los informes individuales y el Informe General Ejecutivo de la Cuenta Pública 2019, el primer año del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, en cuyo gasto federalizado tuvo un monto aproximado de 1.9 billones de pesos.

En su revisión, la ASF encontró irregularidades en el gasto por 67 mil 498.4 millones de pesos. De éstos, 28 mil 730.4 millones de pesos fueron ejercidos por las entidades federativas y los municipios.

En dicha revisión, se realizaron auditorías a los megaproyectos emprendidos por la administración de López Obrador, entre ellos, el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas, el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec y el nuevo aeropuerto internacional “Felipe Ángeles”, así como a la liquidación del aeropuerto de Texcoco.

En ese mismo documento, que se presentó ante la Cámara de Diputados, destaca por ejemplo que, el costo de la cancelación del

Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es de 331,996 millones 517,000 pesos, en contraste con los 100,000 millones de pesos que estimaba el gobierno federal, y que le parecía excesivo e insultante, por lo que aposto por Santa Lucia.

Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo el lunes pasado que la ASF exagera. “Y no solo eso, están mal sus datos, yo tengo otros datos y se va a informar aquí, y ojalá lo hagan ellos los de la Auditoría Superior de la Federación, porque le están dando mala información a nuestros adversarios”, apuntó el mandatario.

La vigencia y dominio del presidencialismo mexicano, implica que los deseos del presidente son órdenes, así lo interpretan otros poderes, lo que incluye a la ASF que, mediante un comunicado de prensa, horas después de la expresión de López Obrador, reconoció que había inconsistencias en la metodología que aplicó para determinar el costo de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, la cual fue menor a lo reportado.

Para el país es un riesgo alto que los resultados que presenta la ASF sean cuestionados por el presidente López Obrador porque su credibilidad es importante para que esa institución verifique la eficacia, productividad y honestidad en el manejo de los recursos públicos, así como para estimular la transparencia y rendición de cuentas del gobierno federal en su conjunto.

Es preocupante que el tabasqueño no acepte los resultados y además solicite a la ASF que aclare los datos incomodos para el gobierno federal. Pero es más preocupante que una institución con autonomía técnica y de gestión, fundamental para garantizar el Estado de Derecho en el delicado tema de la administración de los recursos públicos, reconozca de manera apresurada sus “inconsistencias metodológicas”, porque con ello auto descalifica su trabajo, con tal de complacer al poderoso de Palacio.

Que el presidente López Obrador desacredite los resultados de la ASF implica abrir, aún más, la puerta a la opacidad que ya caracteriza a la 4T, como se detalla en el informe que recibieron los diputados.

Los datos de la ASF revelan que no hay trasparencia, que no hay eficacia en la administración pública, que el dinero se maneja y entrega a discreción, y que hoy podrían estar en gestación diversos actos de corrupción, como pasó antes, pero esto hay que ocultarlo de inmediato y desinformar a la opinión pública.