Martes, 06 Abril 2021 11:56

EL COMENTARIO DE HOY

Escrito por Juan Pérez Audelo.

El pasado fin de semana, la Sierra Sur, de nueva cuenta, se tiñó de sangre. Tres policías municipales de San Pablo Coatlán fueron emboscados, asesinados e incinerados por desconocidos. Este crimen no es cosa menor, habida cuenta de la inseguridad que prevalece en dicha zona y que, puede poner en serios problemas la vía a la Costa, en la que este gobierno ha puesto tanto empeño. Hay todo un historial de ilícitos, en la mayoría de los cuales, por cierto, los crímenes han quedado en la impunidad.

 

En junio de 2018, el candidato a diputado local por Morena, Emigdio López Avendaño fue emboscado y ejecutado junto con 4 colaboradores, en la zona de San Vicente Coatlán, justo donde cinco policías estatales fueron también masacrados con armas de alto poder, en noviembre de 2019. En enero de este año, por el mismo rumbo, tres jóvenes integrantes de la banda “Reyna Zapoteca” corrieron igual suerte. A lo largo de la historia, dicho territorio ha estado permeado por la violencia. Es decir, como si fuera una tierra de nadie.

Serán las autoridades quienes develen los posibles móviles de estos hechos criminales. Lo que sí preocupa es que grupos delictivos que han sentado por ahí sus reales, se conviertan en una amenaza permanente para automovilistas, transportistas y viajeros en general, que transitan por esos parajes solitarios. Razones sobran pues, para reforzar la seguridad ahora que la citada vía carretera aún no se concluye. Además de la coordinación entre las corporaciones policiales federales, estatales y municipales.

Si bien es cierto que la inseguridad y el crimen fustigan a todo el país, en virtud de una política errática para detener esta carnicería, con la anecdótica frase de “abrazos no balazos”, nada tan riesgoso para las instituciones de justicia y seguridad, dejar todo como está y en la impunidad este baño de sangre. Oaxaca –y mucho hemos insistido en ello- no es ni mucho menos, la entidad segura en la que se regodean los funcionarios. Hoy, con nuevos mandos, urge fortalecer su compromiso con la sociedad.

Que no sean las estadísticas y mediciones las que mediaticen la labor institucional. Hay mucho por hacer. Homicidios y feminicidios

están a la orden del día. Al menos nos reconforta que el nuevo Fiscal General, Arturo Peimbert, haya empezado a abrir la Caja de Pandora de expedientes en reserva, de brutales casos de feminicidio, a los que dolosamente no se les concedía relevancia. Y está actuando. Esperemos que dicha labor continúe. Los oaxaqueños exigimos resultados. (JPA)